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VERÓNICA CASTREJÓN ROMÁN    /

 

Acapulco, 25 de febrero de 2018

 

Pues,  al parecer, en la carrera por la presidencia del país, por lo menos al final de la precampaña, se pusieron las pilas quienes construyen la imagen del candidato del PRI, perdón, de la coalición PRI, PVEM y Nueva Alianza, José Antonio Meade  Kuribreña y suavizaron la directísima guerra de lodo en contra de Andrés Manuel López Obrador y, en un segundo término, contra Ricardo Anaya Cortés, el queretano cuya candidatura propició la escisión del Partido Acción Nacional.

Y qué bien que lo hayan hecho porque los errores cometidos al principio de la primera etapa de la contienda electoral,  significaron una pérdida de tiempo que en las campañas electorales vale oro.

Los ataques en contra de López Obrador, líder de Morena, pasaron por acusaciones que lo relacionan con lo peor de las imágenes del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pasando por la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hasta llegar a la del presidente ruso,  Vladimir Putin, en un intento por resucitar el “coco” con el que en el  2006  se  tildó al tabasqueño de ser un peligro para México.

Así, después de los desaforados gritos aquí y acullá, del líder del Partido Revolucionario Institucional, Enrique Ochoa Reza, en contra del “populismo autoritario” de López Obrador que junto con Morena, supuestamente quieren “convertir a México en Venezuela”, y de su reclamo al Instituto Nacional Electoral (INE) para que investigue un supuesto apoyo del presidente Putin al mismo líder mencionado, los estrategas decidieron que bastaba de esa guerra de lodo que más que ayudar a Meade, lo perjudicó, pues su imagen no levantó y pareciera que esa estrategia peleonera abonó al crecimiento de los bonos del candidato de la coalición Morena, PT y PES, Juntos hacemos Historia.

Así que Meade Kuribreña, de la coalición Todos por México, PRI, PVEM y Panal, salió a decir que ya se había cansado de las campañas políticas (buscar en la red el spot en donde dice que ya está harto de las campañas de lodo), y se autocalificó como un candidato de propuestas.

Así pues, al parecer para evitarle el cansancio, son otros quienes en esta segunda etapa de las campañas, empujan una copiosa guerra sucia contra el tabasqueño que ostenta un irrebatible primer lugar, mientras en la cúpula partidaria se designó a verdaderos tiburones priistas, entre los que se encuentran Manlio Fabio Beltrones, René Juárez Cisneros, Beatriz Paredes Rangel y Miguel Ángel Osorio Chong para coordinar la tercera etapa de la contienda, y azuzar con todas sus artes aprendidas y ampliamente practicadas, un bien visible apoyo a Meade quien en muchas de sus presentaciones y visitas, durante toda la precampaña, acusó poca participación popular.

Ojalá que en esta ocasión, los estrategas del marketing político del candidato priista, vean la forma de superar los errores cometidos hasta el momento, pues las características de racista y clasista de la campaña urdida hasta ahora mantienen a José Antonio Meade en un decepcionante  tercer lugar, claro, encabezadas por el factor de percepción de corrupción del partido que representa.

Y es que en México burlarse de los tonos de piel, como hizo el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional, Enrique Ochoa Reza, con su “prietos que no aprietan”, y el  clasismo del “Pepe Meade”, contra “el señor López”, causan risa en unos y coraje en otros, porque somos un país de mestizos y porque López es uno de los cinco apellidos más comunes, no solo en  México, sino en el padrón  electoral.

Por lo pronto, ya vimos en las redes sociales lo tupido de los denuestos y descalificaciones de todos contra todos, lo que deja entrever la calidad de la contienda que se avecina.

Lo que sí es irrefutable, es que el manejo de la campaña de Meade Kuribreña no es una tarea fácil y empezó mal. Deslindar al candidato del fardo de denuncias de despilfarros, componendas y desvíos económicos de funcionarios priistas se ve imposible, por lo que la tarea de los exgobernadores que coordinarán en las distintas regiones del país, los esfuerzos para remontar la tercera posición de José Antonio Meade  en el ánimo electoral,  nace salpicada de suspicacias.

Esperemos que el desarrollo de los acontecimientos no las corrobore; la democracia en México vive otros tiempos; esperemos que no sean de retroceso.

 

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