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ROBERTO RAMÍREZ BRAVO   /

 

El senador guerrerense Sofío Ramírez Hernández anunció en Acapulco una serie de medidas que aplicará en Chihuahua para defender su honra ante una acusación por acoso sexual que supuestamente le formulan mujeres aspirantes a candidaturas por el PRI en ese estado, donde es delegado especial del CEN tricolor.

Los hechos: hubo una carta que se presentó en la sede de ese partido en el estado norteño y al mismo tiempo en la dirigencia nacional en la Ciudad de México. El documento, que no va avalado por ninguna firma autógrafa, ni menciona ningún nombre como autoría, fue sin embargo recibido y sellado en la sede partidista. Este hecho, la recepción del texto, ha sido corroborado tanto por la dirigencia priista como por el propio político acusado, y consta –según informó él mismo en conferencia de prensa- en videos el momento mismo de la recepción, a tal grado que se tiene identificada como Mayra Hermosillo a la mujer que lo presentó.

No obstante, en lugar de que el PRI intente investigar siquiera si hay un indicio de veracidad en la acusación, lo que está buscando es localizar a quienes la formularon para, como dijo el senador, vincularlas a proceso ¡por delincuencia organizada!

Para ello él ofreció de su dinero 100 mil pesos de recompensa: 50 mil para quien dé informes que permitan ubicar a Mayra Hermosillo y 50 mil para quien identifique a la persona que presentó la carta en la Ciudad de México.

El PRI, según dijo el dirigente estatal en Chihuahua Óscar Bazán Flores, le da todo su apoyo al senador. Además, según informó el legislador, se inició querella para vincular a proceso a los directivos del Diario de Juárez, Omnia (medio digital), Opción y Entre líneas, que hicieron nota del documento presentado. El objetivo, dijo, es obligarlos a que digan quién les hizo llegar el escrito, que borren la nota de sus portales y que le publiquen una disculpa pública.

Pero todas estas acciones denotan una desmesura y una aparente novatez en un político que ha sido alcalde, diputado federal, senador y en algún momento aspiró a la gubernatura de un estado, su natal Guerrero, porque arremete contra los medios por publicar un hecho cierto –la entrega y recepción de un documento en el PRI-, que consta no solo en el propio documento sellado, sino como él mismo lo hace notar, en videos.

Por otra parte, su acusación es solo contra cuatro medios de Chihuahua, pero omite referir a los periódicos de circulación nacional que también publicaron la información, como Milenio, El Financiero, La Jornada y muchos más; inclusive varios de Guerrero. La Jornada, por ejemplo, no solo cita al documento, sino a mujeres que lo habrían elaborado, las cuales dice que fueron plenamente identificadas por el diario, aunque se reserva la publicación del nombre.

Es evidente por otra parte, que la embestida del legislador –publicitando en anuncios espectaculares el rostro de Mayra Hermosillo y ofreciendo una recompensa por quien delate su ubicación- no busca, de parte suya ni del PRI, que las mujeres presenten un alegato formal y atender así su denuncia pública, sino vincularlas a proceso por delincuencia organizada, con el único argumento de que se trata de más de una persona. Esto es particularmente grave porque parece que lo único que busca es inhibir cualquier posibilidad de que las mujeres formalicen su acusación, a través de infundirles miedo.

Si en efecto no hay razón para la acusación, habría bastado una actuación ecuánime del legislador y de su partido, el PRI; hacer notar, por ejemplo, que se trata de un documento sin firmas, llamar a las mujeres supuestamente agraviadas a que den la cara, ofrecerles confianza para que denuncien y, entonces, en el terreno de lo legal, que se demuestre lo que haya que demostrar.

No es, justamente, con la desmesura, con la fuerza del poder que lleva a un particular a ofrecer una recompensa, como el PRI puede demostrar, en Chihuahua o donde sea, que es un partido que ofrece una opción para los ciudadanos.

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