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* La obra cumbre de Gabo se desarrolla en el mítico Macondo, territorio imaginario donde lo inverosímil y mágico no es menos real que lo cotidiano y lógico

REDACCIÓN  /

 

Ciudad de México, 6 de marzo de 2018. Más de 50 años fueron los que Gabriel García Márquez dedicó a ejercer el olvidado arte de contar, en diversos géneros como novela, cuento y periodismo, en una prolífica carrera literaria que se vio coronada con Cien años de soledad, su obra cumbre.

A 91 años del natalicio del escritor colombiano nacido el 6 de marzo de 1927, Cien años de soledad sigue conquistando lectores. Para muchos es el libro favorito del autor galardonado en 1982 con el Premio Nobel de Literatura.

Jaime Labastida, director de la Academia Mexicana de la Lengua, aseguró que su libro preferido “desde luego es Cien años de soledad, pero al lado de ese, yo le diría que los Doce cuentos peregrinos. Es un gran cuentista García Márquez también y la gente lo olvida a veces”.

Por ejemplo, dijo, “Blacamán el bueno, vendedor de milagros es un cuento magnífico, aquel otro donde una mujer va al hospital siquiátrico y se queda ahí encerrada también es extraordinario”.

Para el crítico literario Juan Domingo Argüelles, su obra favorita es Cien años de soledad. “Yo no creo que García Márquez haya logrado superar ese libro, es decir, es una obra maestra, un libro extraordinario, por supuesto no se puede hacer un libro así como si cualquier cosa”.

Consideró que “es un libro tan grande, tan maravilloso, que los otros aunque sean muy buenos, Cien años de soledad los supera absolutamente a todo lo demás. Aunque El coronel no tiene quien le escriba es una novela breve muy atractiva, muy gustosa, me da mucha felicidad leerla también, pero creo que Cien años de soledad es su obra cumbre”.

De ese libro Pablo Neruda, el gran poeta chileno, señaló que “es la mejor novela que se ha escrito en castellano después del Quijote”, muestra de ello, es que es uno de los libros latinoamericanos que más traducciones tiene, a treinta idiomas por lo menos, y que mayores ventas ha logrado, convirtiéndose en un best seller mundial.

El escritor norteamericano William Faulkner ejerció una gran influencia en García Márquez y en su forma de contar historias, que en América Latina fue conocida como realismo mágico, corriente de la cual Cien años de soledad es una de las obras más emblemáticas, desarrollada en el pueblo mítico de Macondo, territorio imaginario donde lo inverosímil y mágico no es menos real que lo cotidiano y lógico.

El poeta Hugo Gutiérrez Vega, fallecido en 2015, señalaba que “la novela emblemática de Gabriel y su aportación fundamental a la literatura, no sólo latinoamericana sino universal, es Cien años de soledad, una novela que se puede colocar al lado de las grandes novelas escritas en la historia de la literatura”.

Nacido en Aracataca, Colombia, el 6 de marzo de 1927 a las 9:00 de la mañana, como el mismo García Márquez refiere en sus memorias, fue un escritor prolífico, cuya trayectoria literaria arrancó con La hojarasca en 1955 y concluyó con Memorias de mis putas tristes de 2004, pasando por su obra cumbre, Cien años de soledad de 1967.

A principios de los años sesenta, Gabo llegó a México donde fijó su residencia y fue en nuestro país, donde pudo realizar su gran novela, una en la que sucediera todo y que tenía pendiente desde los 18 años.

El autor contaba que “a fines de 1964 iba yo hacía Acapulco —con Mercedes y mis dos hijos— y entonces, como una revelación, encontré exactamente el tono que necesitaba. Y el tono era contarlo como contaba las cosas mi abuela. Porque yo recuerdo que mi abuela contaba las cosas más fantásticas y lo contaba en un tono tan natural, tan sencillo, que era completamente convincente. Y entonces no llegué a Acapulco. Regresé y me senté a escribir Cien años de soledad”.

Jaime Labastida indicó que las condiciones ambientales de nuestro país le fueron favorables a García Márquez para hacer esta magna obra. “Él ya no podía estar en Colombia por la situación política y México fue un remanso no solamente para él, sino para una enorme cantidad de refugiados y de gente que no podía tener una vida apacible en su propio país. En ese sentido es una influencia enorme, no quiere decir que haya influencia de folclor o de ciertos aspectos culturales, yo creo que Cien años de soledad está marcado fundamentalmente por todo lo que vivió antes, pero las condiciones de vida que tuvo en México le fueron muy favorables”.

En 1982, Gabriel García Márquez recibió el Premio Nobel de Literatura, por el que también competían el británico Graham Greene y el alemán Günter Grass, “por sus novelas e historias cortas, en las que la fantasía y la realidad se combinan en un mundo rico de imaginación, reflejando la vida y los conflictos de un continente”, según el dictamen de la Academia Sueca.

En ese entonces, Juan Rulfo señaló que “por primera vez después de muchos años se ha dado un premio de literatura justo”, mientras que Carlos Fuentes destacaba que García M

Como señalaba la escritora Isabel Allende, “él es el maestro de los maestros”, pues cuando se dio el boom de la literatura latinoamericana, el mundo entero se dio cuenta que teníamos grandes escritores y aunque era un coro de muchas voces, la voz más importante fue García Márquez con Cien años de soledad.

“Y cada novela que escribió después no tan sólo fue aclamada por la crítica y traducida, y tuvo innumerables premios, sino que también eran novelas populares. Era como leer Dickens o Balzac. La gente en las calles lee García Márquez. Cada libro que escribió fue aclamado. Así que, en cierto modo, él conquistó lectores y conquistó el mundo y le habló al mundo acerca de nosotros, los latinoamericanos, y les habló de quienes somos. En sus páginas, nos vimos en cierto modo reflejados en un espejo”.

Aunque García Márquez inició estudios de Derecho, los dejó inconclusos, pues su verdadero interés era el periodismo. El mismo Gaboseñalaba en una entrevista concedida a Radio Habana en julio de 1976, “que mi primera y única vocación es el periodismo. Yo nunca empecé siendo periodista por casualidad —como muchas generaciones— o por necesidad, o por azar. Yo empecé siendo periodista, porque lo que quería era ser periodista”.

Justamente, Juan Domingo Argüelles advirtió que la obra periodística de Gabo es extraordinaria. “Por fortuna se recopiló, yo siempre la tengo a la mano, me parece que García Márquez es un gran escritor justamente porque tiene un contacto con la realidad que nunca pierde. Desde sus primeras notas que publicó en la prensa colombiana tiene una gracia, tiene una forma de contar las cosas que alguien llamó el olvidado arte de contar, yo creo que ese olvidado arte de contar es lo que maravilla en todos los libros de García Márquez”.

Su vasta obra incluye títulos como El coronel no tiene quien le escriba (1961), Relato de un náufrago (1970), Crónica de una muerte anunciada (1981), El amor en los tiempos del cólera (1985), Doce cuentos peregrinos (1996), Del amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1996), entre otros.

Fue el 17 de abril de 2014, cuando el escritor colombiano falleció en su casa de la Ciudad de México, a causa de un cáncer linfático que le fue diagnosticado desde 1999. Fue despedido por más de 50 mil personas en el Palacio de Bellas Artes, que se pintó de Cien años de soledad, vallenatos y mariposas amarillas, con la presencia de los presidentes de México y Colombia, Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Santos.

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