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* “No es correcto que con dinero de los impuestos se impulsen carreras políticas o proyectos personales”, dijo

REDACCIÓN    /

 

Al principio, caras largas. Foto La Plaza.

Acapulco, 20 de mayo de 2018. El candidato del Partido Nueva Alianza a la presidencia municipal de Acapulco, Rubén Figueroa Smutny, anunció que tomó la decisión de renunciar al financiamiento público para su campaña, y que será él quien sostenga los gastos que esta implicará.

En una conferencia de prensa donde estuvo acompañado de los candidatos a diputados locales, el abanderado turquesa dijo que “no considero correcto usar el dinero que viene de los impuestos de los ciudadanos para impulsar carreras políticas, ni proyectos personales. En mi caso, apelo a lo que la ley permita: ser yo quien financie mi propia campaña”.

De esta manera, Figueroa Smutny comenzó formalmente sus actividades proselitistas. Lo hizo de una manera especial, porque un día antes escribió en su cuenta de Facebook un mensaje críptico: “Como resultado de una reflexión sería sobre este proceso electoral, les comunico que he tomado, en un acto de total congruencia y honestidad conmigo mismo, una serie de decisiones que quiero compartir con mi equipo y con el electorado, quienes considero merecen en todo momento mi absoluto respeto y total transparencia”.

En ese mensaje, después de anunciar la conferencia, agradeció a quienes lo han acompañado en su proyecto. El tono fue interpretado como una despedida, y así empezó a manejarse en corrillos políticos.

Incluso, priistas del equipo del candidato tricolor, Ricardo Taja Ramírez, empezaron a filtrar a reporteros que en un momento durante su visita a Acapulco, el miércoles, el dirigente nacional del PRI, René Juárez Cisneros y Figueroa se habían reunido. Incluso en la conferencia de prensa el candidato fue abordado sobre ese particular, y contestó que no, que el ex gobernador se reunió con los candidatos del PRI y él no es candidato de PRI.

Otros empezaron a decir que en realidad, se iría a la campaña de Jacko Badillo, ya que es muy amigo del alcalde Evodio Velázquez Aguirre, y descartaban la posibilidad de que se fuera al PRI porque es bien conocida la enemistad que mantiene con el gobernador Héctor Astudillo.

En la conferencia, Figueroa se sentó frente a una mesa larga, acompañado, entre otras personas, de la presidenta del comité estatal de Nueva Alianza, Laura Pineda Manzano, y atrás suyo, de pie, estaban todos los candidatos a diputaciones locales. Caras largas daban cuenta de que las cosas no pintaban bien.

En las primeras horas de este proceso electoral, dijo, “informé a la licenciada Laura Pineda Manzano, presidenta estatal de nuestro partido, mi decisión irrevocable de declinar al apoyo que este partido generosamente me ha planteado”.

Después. Júbilo por todos

En ese momento los alientos estaban suspendidos. Durante la jornada se había hablado mucho de renuncias y declinaciones, había dicho el candidato unos segundos antes.

Y ahora estaba hablando de su “decisión irrevocable de declinar” al apoyo que su partido le ofrecía. Luego dijo la frase completa: ““ante todos ustedes, quiero decirles que he decidido renunciar, al financiamiento público destinado a esta campaña”.

¡No estaba renunciando a la candidatura, solo al financiamiento!

“No considero correcto usar el dinero que viene de los impuestos de los ciudadanos para impulsar carreras políticas, ni proyectos personales. En mi caso, apelo a lo que la ley permita: ser yo quien financie mi propia campaña”.

Otra vez: “¡Bravo!”, “¡Figueroa, Figueroa!”

Pasado el momento de tensión, volvieron las sonrisas de los candidatos a diputados y Figueroa retomó el tema de la campaña. “Llegó el momento –dijo- de ir y pedir el voto a los acapulqueños, que hoy por hoy se sienten ofendidos por los políticos. Saldremos a la calle a ofrecer una alternativa diferente, responsable y seria”.

Asimismo esbozó sus propuestas, las cuales definió en tres ejes: educación, servicios públicos municipales y seguridad.

En cuestiones de seguridad, dijo que “habrá consecuencias reales para quienes extorsionen, roben o secuestren”.

No habrá más, añadió, una sociedad aterrada o sumida en la desesperación, pues “a partir del 1 de octubre (cuando inicia el nuevo gobierno) quienes tendrán miedo serán los delincuentes y no los ciudadanos”.

Anunció que asistirá a cuanto debate o foro se le invite.

Pasado el susto, dejó en claro que “¡No! Aquí no hay renuncias ni declinaciones políticas. ¡Aquí hay compromiso y determinación! Para los acapulqueños de bien les prometo justicia y gracia, para los delincuentes ¡la ley!”

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