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* Enfrentaron inequidad en recursos, clientelismo, fondos extra legales, compra y coacción de voto de los partidos nacionales, que además fueron, todos, coaligados, dice el ex candidato de Coincidencia Guerrerense

ROBERTO RAMÍREZ BRAVO   /

 

Acapulco, 04 de septiembre de 2018. Carlos Zubillaga Ríos, ingeniero agrónomo, con una larga tradición en las luchas de izquierdas, forjado en el PRD, simpatizante de Andrés Manuel López Obrador, en las elecciones del pasado proceso electoral tomó un camino propio: se convirtió en candidato a diputado local por el partido Coincidencia Guerrerense, uno de los cinco que participaron con raíz estatal, y uno de los cinco que perdieron su registro en la que fue su primera elección.

En este mes, de acuerdo con lo establecido por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), todos los que hicieron el intento por la vía local, deben liquidar sus cuentas y entregar sus oficinas, pues ninguno alcanzó el 3 por ciento de la votación que se requería, ya sea en la elección de alcaldías o en la de diputaciones.

Hoy, Coincidencia Guerrerense, Partido Socialista de México, Partido del Pueblo de Guerrero, Impulso Humanista y Partido Socialista de Guerrero, forman parte de la historia fallida electoral en Guerrero. Prácticamente, de acuerdo con lo expuesto por Zubillaga Ríos, fueron condenados a perder el registro.

Desde los tiempos en que el entonces gobernador José Francisco Ruiz Massieu abrió el espacio para los partidos locales, varias siglas han surgido, la mayoría apenas ha rebasado una elección: el PPG, Partido Cívico Guerrerense, Partido de los Pobres, Partido de la Revolución del Sur, entre otros.

La realidad, dice Zubillaga Ríos en entrevista, es que las condiciones para los partidos políticos locales son inequitativas en relación con los nacionales.

Por ejemplo, señala el caso de la elección pasada, en la que hubo desproporción entre los recursos asignados a unos y otros, además violencia, coacción y compra de voto, uso de programas sociales de los distintos niveles de gobierno para los partidos nacionales, los cuales además fueron coaligados a la elección.

Incluso, a los locales, dijo, no se les dio ni siquiera la oportunidad de coaligarse para estar en condiciones de al menos mantener el registro. Zubillaga es, además de ex candidato, miembro de la dirigencia estatal de su partido.

“Las autoridades electorales –dijo- no han abordado cuál fue el impacto real del asesinato de candidatos, no han hablado de que unos partidos o grupos de dentro de los partidos, manejaron mayores recursos financieros o económicos para las campañas. No han hablado de que en la jornada electoral hubo una brutal coacción sobre los escrutadores o los funcionarios de las casillas y aun sobre los ciudadanos. Podemos decir que la autoridad electoral se limitó solamente a aquellos casos que bien documentados pudieran fructificar como inconformidad, y estas sancionarse con el estricto apego a la ley, pero de ahí en fuera, yo puedo afirmar, con conocimiento de causa en campo, que las elecciones no fueron suficientemente equitativas, no fueron suficientemente legales, puesto que no hubo legalidad ante la evidente compra generalizada de votos y coacciones y además, no fueron equitativas en cuanto a la participación de los candidatos independientes, ni de los partidos pequeños, porque estos, porque participaban por primera vez, se vieron restringidos, esencialmente en los recursos económicos o financieros, y también a que les fueron negadas coalicione que les permitieran cuando menos mantener su registro electoral”.

-¿Cómo fue la experiencia de Coincidencia Guerrerense en este sentido?

-El IEPC registró por parte de mi partido, candidaturas en los 28 distritos a diputados locales, y 45 planillas por los ayuntamientos. Estos candidatos y las campañas requieren de un recurso legal, dado por el gobierno, el IEPC, para poder hacer campañas, y además, tener acceso a todo lo que es la jornada electoral: movilización de nuestros representantes de casillas, representantes generales, representantes ante las juntas distritales. Si nosotros comparamos la actividad que realizamos, con los recursos que nos dieron y el PRI o Morena o el PAN o el PRD, ellos tuvieron un recurso no solamente legal, sino el extralegal, que vimos muchos ciudadanos que se distribuyó de manera masiva. Caso concreto, Acapulco. Acapulco reúne aproximadamente 60 por ciento de la votación del estado de Guerrero, y en Acapulco vimos cómo en las casillas hubo intimidaciones hubo coacción, hubo acarreo de votantes, y que no puede ser documentada por los partidos pequeños porque no tienen la capacidad económica o financiera como para estar distribuyendo brigadas para estar haciendo esta labor.

-¿Cuál es el futuro de la gente que creyó en estos procesos?

-En Coincidencia Guerrerense aún no se ha dicho la última palabra. Nuestra estructura en todo el estado, los representantes -yo soy secretario del comité estatal-, no nos hemos reunido de manera general como  para determinar qué camino o qué rumbo vamos a seguir después de estos resultados. No estamos desanimados pero tampoco estamos felices, creemos que fue una experiencia importante donde aprendimos que para poder ganar el voto de la ciudadanía, se necesita algo más que nuestras palabra y nuestra labor de convencimiento, tú sabes que entraron en uso hasta los programas productivos, los programas del gobierno, las dádivas, los proyectos productivos de pollos, de empresas, en fin, de todas estas dádivas que parten de la misma mercadotecnia política de los partidos que tienen acceso a ellos. Nosotros no tuvimos acceso a ninguna de estas prácticas, ¿por qué?, porque nunca hemos estado en el poder. Entonces sí aprendimos a distinguir los caminos que debemos de tomar para convertirnos en un partido político por lo menos competitivo. ¿Cómo competir con partidos nacionales si además iban coaligados? Pues esa era una labor que aunque legalmente sea viable, a nosotros nos ponía en un plano de mucha desventaja.

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