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* Siete hombres amagan con levantarlo, y luego le dejan un ejemplar del periódico El Sur donde aparece una nota sobre el asesinato de Ranferi Hernández Acevedo

* El gobierno estatal le pide que haga una denuncia formal de los hechos

REDACCIÓN /

 

Chilpancingo, 16 de noviembre de 2017. El periodista Zacarías Cervantes, corresponsal de El Sur en la capital, fue amenazado por siete individuos que lo estaban esperando junto a su automóvil y amagaron con llevárselo secuestrado o levantado, y después de 20 minutos lo dejaron con un ejemplar de su periódico abierto donde aparece una nota sobre el asesinato del ex dirigente del PRD, Ranferi Hernández Acevedo.

Los hechos, que ocurrieron en la noche del miércoles, fueron dados a conocer por el propio periódico en una nota publicada al medio día de este jueves. En su cuenta de Facebook, el comunicador solo dejó un comentario: “Entendí su mensaje, gobernador, espero que su cobardía no llegue a más”.

En su misma cuenta de Facebook, varios periodistas comenzaron a preguntar qué había pasado y a expresar su solidaridad. Destaca un texto que dejó la periodista Vania Pigeonutt: “Toda mi solidaridad con mi carnal Zacarias Cervantes. Es deprimente la situación de este país. Y no es el narco, no es ése ente anodino al que la narrativa hegemónica quiere culpar de todo. No. Se llaman transnacionales, se llaman intereses políticos, empresariales; tampoco es el gobierno como tal, son sus gobernantes, los políticos a quienes les confiamos incluso, el voto.Ha sido muy pertinente para todos los gobiernos decir que el narco nos está matando. No estoy de acuerdo. Si acaso son un instrumento más. ¿Qué es el narco?, ¿quiénes son la verdadera mafia a la que debemos temer? Estoy enojada. Me indigna que la impunidad prevalezca y crezca. Solo nos quedamos nosotros”.

De acuerdo con un comunicado hecho circular por la Asociación de Periodistas del Estado de Guerrero (Apeg), de la que el propio Zacarías forma parte, alrededor de las 8 de la noche, el comunicador se dirigía a su automóvil, estacionado en la esquina de Galo Soberán y Parra, y el encauzamiento del río Huacapa. Los hombres, que en su mayoría usaban camisa blanca, lo estaban esperando. Justo antes de abrir la puerta, lo interceptaron, le doblaron el brazo por la espalda y lo obligaron a agacharse, y luego le quitaron las llaves del vehículo. Por teléfono, uno de los hombres preguntó: “¿Nos lo llevamos?” El reportero les dijo que se llevaran el auto, porque no tenía dinero, pero los agresores le dijeron que no querían “su pinche dinero”, pero tampoco se llevaron el vehículo. Solo le quitaron el celular, dejaron la llave pegada al coche y le arrojaron en el asiento delantero el ejemplar del periódico y se fueron.

Todavía, Cervantes permaneció un rato agachado hasta tener certeza de que ya lo habían dejado.

Después de conocerse estos hechos, el gobierno del estado emitió un breve comunicado sobre el tema, donde expresa que se enteró a través de las redes sociales, que es firme su compromiso con la libertad de expresión y de los derechos humanos, y pide al comunicador “que realice una denuncia formal” para que “se lleve a cabo una profunda investigación y se conozca de los hechos”.

 

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