World Central Kitchen, el rostro de la solidaridad que alimenta en medio del desastre
• La organización que apoyó a Acapulco después de los huracanes Otis y John hoy sostiene la emergencia humanitaria tras los terremotos en Venezuela, donde además de repartir alimentos entrega agua, herramientas y apoyo a rescatistas
REDACCIÓN /
Acapulco, 06 de julio de 2026. En un desastre, la ayuda suele medirse por el número de viviendas destruidas, carreteras reconstruidas o toneladas de escombro retiradas. Sin embargo, existe una necesidad que aparece desde las primeras horas y que rara vez ocupa los titulares: comer.
Una comida caliente no solo calma el hambre. También devuelve fuerzas a quien lleva horas buscando a un familiar entre los escombros, permite que un rescatista continúe trabajando y ayuda a prevenir riesgos sanitarios cuando prácticamente todo el sistema de abastecimiento ha colapsado.
Eso es precisamente lo que hoy vuelve a hacer World Central Kitchen (WCK) en Venezuela.
A casi dos semanas de los terremotos que sacudieron principalmente al estado de La Guaira, la organización fundada por el chef español José Andrés mantiene una operación humanitaria que distribuye gratuitamente miles de comidas diarias para familias afectadas, voluntarios y cuerpos de rescate.
Pero su labor ha ido más allá de la alimentación.
En los últimos días, WCK informó que, tras escuchar las solicitudes de vecinos y brigadistas, comenzó también a entregar palas, picos, martillos y otras herramientas indispensables para apoyar las labores de búsqueda y rescate de personas atrapadas entre los escombros.
Además, sus equipos recorren las zonas devastadas llevando agua potable directamente a quienes permanecen durante horas bajo el intenso calor buscando sobrevivientes. Cuando las calles permanecen bloqueadas, utilizan motocicletas para hacer llegar los alimentos hasta los puntos donde vehículos de mayor tamaño ya no pueden ingresar.
La escena resulta inevitablemente familiar para miles de acapulqueños.
Después del impacto del huracán Otis, el 25 de octubre de 2023, cuando la ciudad quedó prácticamente incomunicada, sin electricidad, sin agua potable y con los comercios cerrados, World Central Kitchen fue una de las primeras organizaciones internacionales en instalar cocinas comunitarias para preparar alimentos calientes.
Durante semanas trabajó junto con restaurantes, cocineras tradicionales, tortillerías, productores locales y cientos de voluntarios guerrerenses para alimentar a una población que había perdido prácticamente todo.
Su intervención no se limitó a repartir comida. También distribuyó agua potable, apoyó a pequeños negocios para reactivar la preparación de alimentos y fortaleció una red de abastecimiento que permitió que la ayuda llegara a colonias populares y comunidades donde aún no había presencia suficiente de las autoridades.
Al concluir su misión en Guerrero, World Central Kitchen había servido más de 5.3 millones de comidas, distribuido cientos de miles de litros de agua potable y adquirido buena parte de sus insumos con proveedores locales, apoyando también la recuperación económica del estado.
Cuando muchos pensaban que su labor había terminado, la organización volvió.
Tras el paso del huracán John, en septiembre de 2024, World Central Kitchen regresó a Guerrero para atender una nueva emergencia. Sus equipos instalaron nuevamente cocinas en Acapulco y extendieron la ayuda hacia municipios de la Costa Chica, Costa Grande, Chilpancingo y comunidades aisladas por deslaves e inundaciones.
En esa ocasión sirvieron más de 885 mil comidas calientes mediante una amplia red de distribución que incluyó vehículos, embarcaciones y helicópteros para llegar a poblaciones incomunicadas.
Por eso, para miles de familias guerrerenses, el logotipo naranja de World Central Kitchen dejó de representar únicamente a una organización internacional.
Se convirtió en un símbolo de esperanza.
Hoy esa misma esperanza se encuentra en Venezuela.
Mientras continúan las labores para localizar sobrevivientes entre edificios derrumbados, los equipos de WCK preparan alimentos, distribuyen agua, abastecen a los rescatistas y responden a las necesidades que las propias comunidades les plantean.
Su filosofía es sencilla: escuchar primero y actuar después. Si una comunidad necesita comida, la cocinan. Si necesita agua, la llevan. Si requiere herramientas para salvar vidas, también las consiguen.
Ese modelo de respuesta rápida ha convertido a World Central Kitchen en una de las organizaciones humanitarias con mayor presencia en emergencias internacionales.
Actualmente mantiene operaciones en zonas afectadas por conflictos armados y desastres naturales en países como Ucrania, Gaza, Líbano, Haití, República Democrática del Congo y Estados Unidos, además de Venezuela.
En Acapulco todavía hay quienes recuerdan el primer plato de comida caliente que recibieron después de Otis.
No por su sabor.
Sino porque llegó cuando parecía que todo estaba perdido.
En medio de edificios derrumbados, calles destruidas y comunidades incomunicadas, World Central Kitchen ha demostrado, una y otra vez, que alimentar a una persona también es una forma de rescatarla.







