“¿Acaso sabíamos que algún día seríamos gobernadores?”: Ángel Aguirre y la reproducción de las élites políticas en Guerrero
En estado crítico
• “Las redes que Aguirre construyó facilitaron su ascenso y permanencia en el escenario político. A su vez, la debilidad de los partidos políticos y las instituciones moldearon un estilo de liderazgo personalista.”
MARIELA DÍAZ SANDOVAL /
Acapulco, 10 de agosto de 2026.- El 12 de agosto de 2020, el exgobernador Ángel Aguirre Rivero acompañó una fotografía publicada en su Facebookcon la pregunta “¿Acaso sabíamos que algún día seríamos gobernadores?” En la misma aparece junto a José Francisco Ruíz Massieu, René Juárez Cisneros y Rubén Figueroa Alcocer, todos ellos en algún momento gobernadores de Guerrero. El mensaje remata con dos frases que aparentan inocencia: “el destino estaba echado” y “¡La vida no deja de sorprenderme!”. Sin embargo, invito a que la fotografía sea leída en otros términos, no sólo porque el autor fue detenido por la FGR, sino porque es el pretexto para analizar el papel de las redes de confianza como uno de los mecanismos que permiten comprender la reproducción de las élites políticas.
¿Quiénes son las élites? Las definimos como los grupos que controlan y concentran mayores recursos económicos, políticos y sociales que el resto de la población. En política, las élites suelen compartir origen social y formativo, lo que les facilita tejer redes de confianza necesarias para mantener su cohesión y facilitar la reproducción de su poder. Es aquí donde el perfil de Ángel Aguirre resulta relevante, pues permite entender cómo las élites políticas se reproducen en Guerrero. Su paso como dirigente de la CNC y la relación con Figueroa Alcocer constituyeron ámbitos de socialización política desde los cuales se consolidaron las relaciones personales que facilitaron su ascenso.
Tras la “Masacre de Aguas Blancas”, Aguirre defendió activamente a Figueroa Alcocer frente a la intervención del Gobierno Federal. La Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que Figueroa había falsificado evidencia para encubrir la masacre. Sin embargo, no fue procesado por ello. Aguirre asumió la gubernatura interina bajo la cual fueron asesinados 84 miembros del PRD.
Aguirre Rivero es el ejemplo de una élite capaz de construir bases de apoyo necesarias para mantenerse en el poder en escenarios contingentes. Cuando en 2011 perdió la candidatura por el PRI, trasladó su capital político al PRD, que sufría sus eternas luchas internas, y con el aval de “Los Chuchos” fue designado candidato, logrando la gubernatura. Su segundo mandato estuvo marcado por la mayor crisis sufrida en los últimos años en Guerrero. La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa evidenció un patrón de violencia estatal en el que los tres órdenes de gobierno participaron en la manipulación y desaparición de las pruebas. Desde 2016 existían señalamientos de la posible responsabilidad de Aguirre en estos hechos. A pesar de ello,la narrativa de la “Verdad Histórica” contribuyó a que durante algunos años no fuera investigado.
Las redes que Aguirre construyó facilitaron su ascenso y permanencia en el escenario político. A su vez, la debilidad de los partidos políticos y las instituciones moldearon un estilo de liderazgo personalista. Durante el cumpleaños de Rubén Figueroa Alcocer, un periodista lo saludó con la frase “mi dos veces gobernador”, y Aguirre respondió entre risas: “si se apendejan, voy por la tercera”. Él no rechazaba el calificativo de cacique; de hecho, lo asumía con orgullo, lo que da cuenta del carácter personalista en el ejercicio de poder.
Resulta significativo que dos de los episodios más graves de violencia política en Guerrero estén vinculados a trayectorias que confluyen en la misma fotografía. El 11 de agosto se celebrará la primera audiencia de Ángel Aguirre, en la que se determinarán o deslindarán responsabilidades. No obstante, su detención ilustra cómo las crisis políticas van seguidas de reacomodos de las élites y la persistencia de ciertas formas de hacer política en Guerrero. Quizá aquel destino no era sólo llegar a la gubernatura.




