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JOSÉ CAMILO VALENZUELA

 

Estamos por terminar 2019, que para las mexicanas y mexicanos ha significado el primer año del primer gobierno progresista que hemos alcanzado después de 36 años de gobiernos anti-pueblo y profundamente entreguistas hacia el predominio de Estados Unidos y las grandes corporaciones capitalistas.

Y mal habían transcurrido los festejos del primer aniversario del gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador con un acto más en el zócalo, cuando en el Senado se frenó la discusión de una ley para eliminar el outsourcing tanto en las empresas privadas como en los gobiernos municipales, estatales y federal.

Este freno a la ley contra el ousourcing, se le ha achacado a Ricardo Monreal, quien preside la mayoría de Morena en el Senado, pero el día de ayer en la Comisión respectiva de la Cámara de Diputados federal, también se pospuso el debate de esta ley, lo cual deja claro que el freno no es un problema de Monreal, es una decisión del gobierno que encabeza Andrés Manuel y de las fuerzas legislativas agrupadas en torno a Morena y en estrecha relación política, como debe de ser, con el presidente de la República.

Expresa también el peso de las grandes corporaciones capitalistas, que se resisten a perder privilegios, aunque estos privilegios impliquen profundizar el envilecimiento del mundo del trabajo, con jornadas esclavizantes, salarios de hambre, carencia de derechos, incluyendo la seguridad en el empleo, y con ello dificultar la posibilidad de sacar a la sociedad de la descomposición y la violencia, que tiene en el envilecimiento del trabajo, una de sus causas principales.

Pero este hecho expresa también la debilidad que tenemos las fuerzas y movimientos del mundo del trabajo y de la izquierda socialista y la urgencia de que todas las fuerzas y movimientos del mundo del trabajo de lucha, nos coordinemos en torno a una plataforma que podamos meterle presión al gobierno y combatir las pretensiones del gran capital de seguir con privilegios sin límites, a pesar de la derrota de las fuerzas que durante 36 años la representaron de manera servil, tanto con gobiernos priistas como panistas.

El hecho se está dando en un escenario de intensificación de la disputa ideológica y política en México y América Latina. Desde septiembre, el mes patrio de las mexicanas y mexicanos, a partir de una carta de Pedro Salmerón, muy elogiosa para quien murió en un intento de secuestro, Garza Sada, la derecha se lanzó con rabia a combatir un adjetivo en el que se calificaba a los jóvenes de la guerrilla como valientes, y el gobierno se vio obligado a sacrificar a Pedro Salmerón como director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución en México. Hubo un fuerte debate y una activación de eventos que desde la izquierda socialista y revolucionaria, desarrollamos el 22 y 23 de septiembre, aniversario del asalto al Cuartel Madera, y aniversario del nombre de la principal organización armada socialista que se dio en México en los años setenta. Luego han venido con la violencia extra institucional, campañas ideológicas también muy intensas, que incluso están asumiendo las fuerzas de derecha y promoviendo la necesidad de que Estados Unidos intervenga en México, en el colmo del servilismo y el entreguismo, como en los peores momentos de los polkos que promovieron la invasión francesa y el intento de traer reyes a gobernar nuestro país.

En América Latina, en estos meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre, el escenario de disputa en contra de la restauración neoliberal se ha intensificado: triunfo electoral en Argentina, sublevaciones en Ecuador, Chile y Colombia, derrota en Uruguay y el golpe de Estado en Bolivia contra el proceso post neoliberal más exitoso en desarrollo económico y social, y en transformaciones del régimen político y la cultura de derecha racista y violenta.

En el país queda claro que en el primer aniversario debió de haberse generalizado los eventos de conmemoración y de evaluación en todas las comunidades y ciudades del país, en lugar de solo hacer un acto en el zócalo, porque había que reactivar el movimiento ciudadano y popular, que en 2018 fue el actor principal para derrotar a prianismo y llevar a la presidencia de la República a Andrés Manuel y a múltiples gobiernos municipales, estatales y mayorías legislativas tanto locales como federales.

Era la oportunidad para iniciar la reactivación del movimiento ciudadano popular. No se hizo, porque en el gobierno predomina una idea de lo que se llama una transformación pasiva, donde las reformas se piensa que se van a hacer desde arriba y con la masa ciudadana simpatizando pero sin ser actores fundamentales y activos de la transformación.

Por eso la necesidad de que las y los socialistas nos encontremos en espacios de discusión para tomar acuerdos y dar paso en nuestra coordinación hacia la construcción de un movimiento, partido nacional con identidad ideológica, y política, socialista. Que no solo actuemos en el campo progresista antineoliberal, sino que además empecemos a promover que la transformación en curso se oriente a cambios económicos sociales y políticos post neoliberales que apunten hacia un nuevo sistema económico social y hacia un nuevo régimen y Estado en donde la democracia participativa sea fundamental a nivel de municipios donde el Cabildo es ya una figura vieja que impide que el pueblo gobierne y donde los estados también puedan conformar espacios de gobierno participativos, y ni qué decir de la necesidad de un Congreso Constituyente a nivel nacional, para dotarnos de una nueva constitución que establezca los objetivos que la nación mexicana ha de alcanzar, para poder remontar las políticas y estructuras profundamente anti nacionales y anti populares que consolidaron los 36 años de neoliberalismo.

Y también en este sentido, es bien importante retomar la exigencia de que, empezando el año, la ley contra el outsourcing sea debatida públicamente y metamos presión al Congreso de la Unión para que se apruebe.

En esta perspectiva es bien importante que reforcemos nuestra asistencia al Tercer Encuentro por la Unidad de las Izquierdas, que se realizará el 15 de diciembre en el Centro de Convenciones del Centro Médico Siglo XXI, donde discutiremos propuestas de plataforma política, estrategias de lucha y la necesidad de desatar un proceso para construir un movimiento político social de masas, que rompa el vacío que ha representado y que significa haber desmovilizado el movimiento ciudadano popular que derrotó al prianismo en 2018 y sin el cual, la hegemonía del gran capital seguirá frenando transformaciones como lo está haciendo con la ley outsorcing y hará imposible que avancemos a la construcción de un régimen post neoliberal en México y a una transformación del régimen político centralista, vertical, que excluye la participación constante de la ciudadanía en la toma de decisiones.

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