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RAÚL SUÁREZ MARTÍNEZ  /

 

En el pasado 2019 tuve que tomar determinaciones que, sin duda, sabía, iban de una u otra manera a repercutir en el ámbito personal. Debo decir que, con motivo de la cerrazón de Morena, sin que sea su culpa, había tomado la determinación de ya no participar en política, votar como cualquier ciudadano, cumpliendo mi deber de sufragar, incluso dependiendo de la candidatura y tal vez del partido.

Era una decisión platicada incluso con la familia, mis más cercanos asesores. A instancias de un par de amigos, nos reunimos para ver el panorama político, en ese momento me plantearon ayudar a recuperar el registro del PES, ahora Partido Encuentro Solidario. De botepronto, la idea no me atrajo si, recordando el pasado inmediato de ese partido y su doctrina política. Mi trayectoria completamente en la historia de la izquierda se resistía. Producto de la charla, termine de convencerme de hacer el esfuerzo y participar en ese proyecto que, ideológicamente, parecía muy distante.

En el recorrer de nueva cuenta el estado, me di cuenta de que cuando menos en Guerrero, la mayor parte de los activistas en las regiones vienen de una u otra manera de la vertiente de la izquierda; la mayoría del PRD, pero también algunos que Morena no les dio la suficiente cobertura, algunos también dando sus últimos tumbos, algunos otros buscando posiciones político-electorales en el 21, bueno, pero quien que participe en política no busca esto de manera natural.

No, nadie en estas pocas líneas tratará de justificar su ir y venir en la geometría política, personalmente considero que el único y último partido político de izquierda donde milité, fue el Partido Revolucionario de las y los Trabajadores. Después, el paso por el PRD no puede contar como un paso por la izquierda, acaso PRI y PAN lo catalogaban de manera insistente así para tratar de desprestigiarlo, cosa que por cierto el PRD solo logró.

¿Qué depara el futuro en el PES? Solo los grandes analistas que adivinan el futuro lo saben. Yo seguiré haciendo mi modesto esfuerzo para construir algo diferente a los que hubo y hay en los partidos, no es una empresa fácil, lo sé, pero uno es terco, insistente, persistente.

No les pido que entiendan, comprendan ni compartan esta decisión, es más, ni siquiera les pido que la respeten, es una decisión personal que asumiré con todo y sus consecuencias.

Mi único compromiso es que mis pensamientos, mi ideología, mi manera de pensar en los temas más espinosos de la sociedad, no van a cambiar, los defenderé públicamente, aun en contra de la forma de pensar de algunos del PES, de quien sea, esa ha sido una forma de vivir en las instancias políticas donde he militado y, eso sí, no me lo pueden regatear.

Primera y única vez que explico esta decisión, saquen sus conclusiones. Feliz 2020 por cierto.

Como información: el 11 de enero en la Ciudad de México se llevará a cabo la Asamblea Nacional del PES, quien guste ir como observador o medio, está cordialmente invitado.

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