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RAÚL SUÁREZ MARTÍNEZ     /

 

Chilpancingo, 16 de enero de 2021.

Ni 24 horas después de lanzar esta consigna, empezaron a desgarrarse las vestiduras los morenistas puros; que si era una postura contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, incluso, si se estaba pensando en ser una postura contra el próximo gobernador de Guerrero que, si no hay mano negra, será Félix Salgado Macedonio, actual senador con licencia.

Nada más lejos de la realidad, queridos y respetados puritanos, que de puritanos no tienen mucho. Todo poder siempre debe de contar con un contrapeso que equilibre el ejercicio del mismo, dejar en manos de una o unas personas todo el poder termina por desvirtuar la finalidad de ganar el poder o, como en la cámara de diputados actual de Guerrero, luego no saben cómo utilizarlo.

La izquierda mexicana, y creo Morena, también hemos luchado desde siempre por evitar que un poder, llámese Ejecutivo, Legislativo o Judicial, se ponga uno sobre otro. En México en general hemos carecido de una real independencia y soberanía de los poderes, sucede también con las entidades federativas, que guardan desde antaño una sumisión y pleitesía al ejecutivo federal, perdiendo de manera automática la soberanía estatal.

Nuestra lucha se circunscribe en logar ese equilibrio, que en Guerrero se intentó con Armando Chavarría Barrera en el sexenio de Zeferino Torreblanca Galindo, en ese entonces gobernador del estado por las siglas del PRD. Dos discursos de Chavarria Barrera, entonces presidente de la Junta de Gobierno, marcaron la ruta de esa legislatura, diciéndole de manera elegante al entonces gobernador que el Legislativo buscaba refrendar su autonomía, la soberanía como poder y que contribuirían al equilibrio de poderes en la entidad.

Decir que solo por esa razón lo asesinaron cruelmente, sería especular, pero también sabemos que el poder absoluto como el que detentaba Torreblanca no iba a permitir que alguien insinuara estar fuera de su órbita y control, todavía se recuerda al inicio del sexenio en mención como en una entrevista y a pregunta expresa de que si iba a otorgar el 50 por ciento de las principales posiciones a los perredistas, Zeferino contestó enfáticamente: “voy a definir en mi soledad quiénes me acompañarán a gobernar”, mensaje textual de que no iba a compartir el poder y que, quien estuviera de acuerdo, gozaría de deshechos del poder y, los que se opusieran, simplemente se exponían a todo.

Por ello la propuesta de hacer un contrapeso al poder, lo detente quien lo detente; pero, ojo, ese contrapeso se puede hacer desde la Cámara de Diputados, desde los ayuntamientos debidamente organizados, pero también desde la sociedad civil organizada, eso es lo interesante de la propuesta.

No tomen la propuesta como una afrenta a la Cuarta Transformación o el presidente de la República, tómenlo como la construcción de esa nueva forma de gobernar que necesitamos, como la posibilidad de sentar las bases para un Guerrero mejor.

Hay que debatir propuestas, lo sé. La política es pasión, pero la pasión debe también tener cierta dosis de razonamiento, vean más allá de lo que ustedes consideran obvio: López Obrador va a necesitar una mayoría en el Congreso federal y en los locales para que sus reformas pasen, pero también estas instancias deben de tener personalidad propia, autonomía, hacer el contrapeso que logre el equilibrio.

De nada sirve ganar el poder para reciclar las mismas prácticas, eso debería ser la primicia de nuestro actuar en la sociedad. Si logramos quitarnos las telarañas y fantasmas de la cabeza, estaremos dando un paso importante para fortalecer a la cuarta transformación y se dignificará el actuar político tan desprestigiado actualmente.

No le teman a Juntos haremos un contrapeso al poder, es necesario y urgente.

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