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JOSÉ CARLOS LUQUE BRAZÁN Y MOISÉS ROJAS RAMOS  /

Los peruanos y las peruanas elegirán el día de hoy, 11 de abril, a su futuro/a presidente/a de la república además del congreso de la nación. Estos comicios son únicos debido a la conjunción de una serie de factores inéditos de los cuales resaltan tres. La crisis sanitaria generada por el virus Covid-19; la fragmentación de la oferta electoral y el cumplimiento de 200 años de vida republicana. Celebramos el bicentenario con una constitución aprobada por una dictadura y cuya consecuencia es una democracia cuya legitimidad está sostenida con alfileres, estos elementos no dejan mucho que celebrar a los peruano/as en esta fiesta cívica surrealista.

En esta elección hay 18 candidatos de todas los matices políticos y programáticos. Sin embargo, lo más alarmante es la alta fragmentación (hace una semana atrás, ningún candidato/a superaba el 15% de la intención de voto), debido a una crisis política que lleva años en el país. Para muestra un botón, la candidata fujimorista Keiko Fujimori, aparece ante la opinión pública como una opción de centro-derecha ante el surgimiento de Rafael López Aliaga, candidato ultra conservador.
Lo primero que se debe tomar en cuenta es que todos los ex gobernantes y principales líderes políticos elegidos desde 1990 a la fecha, han tenido procesos muy complejos en el fuero judicial. Kieko Fujimori, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski, Alejandro Toledo, están presos, tienen orden de captura o están esperando sentencia. Alan García, dos veces elegido presidente de la república, se suicidó para evitar la ejecución de una orden de apresamiento que lo vinculaba con la corrupción generada por la empresa Odebrecht.
En 5 años el Perú ha tenido a 4 presidentes, 3 de ellos en una sola semana. Kuczynski fue obligado a renunciar en el 2018 y por sucesión asumió la presidencia su primer vicepresidente Martin Vizcarra, quien a su vez fue vacado para que asumirá por seis días Manuel Merino. Este hecho marco un hito en la historia política del país porque genero marcha multitudinarias en todas las regiones. Si bien es cierto no hubo una agenda de transformación de fondo, de la economía o del acceso a servicios públicos, las movilizaciones sociales reclamaron al Congreso los abusos de poder ejercidos contra el ex presidente Vizcarra. Quién fue después vacado por el congreso por denuncias de corrupción y que semanas después cayó en desgracia ante la opinión pública al salir la noticia de haber sido vacunado junto con grupo representativo de la clase política peruana en diciembre del 2020 mientras el Perú afrontaba un cruel momento de la pandemia con los servicios de salud desbordados.
La clase política está completamente desprestigiada. A una semana de la elección casi el 30% de los electores no sabían por quién votar. Es cierto que las elecciones son atípicas por el contexto de la pandemia que, seguro, hará que un porcentaje alto de peruanos/as no ejerza su derecho al voto. No obstante, la crisis de legitimidad se ha vuelto en incertidumbre. Aun no hay claridad quienes podrían pasar a la segunda vuelta que se disputará entre los dos candidatos/as finalistas. Existe prácticamente un séxtuple empate técnico entre Lescano, Fujimori, De Soto, Mendoza, Castillo y López Aliaga.
Entre los candidatos que disputen probablemente la segunda vuelta pueden identificarse algunas vertientes programáticas. Lescano representa al partido Accion Popular, un antiguo partido de clase media fundado en los años 1950. Tiene una tendencia de centro con algunos tintes populistas. Fujimori, hija del ex dictador Alberto Fujimori, representa un sector que añora el populismo neoliberal de sus gobiernos anteriores, en las elecciones del 2017, su partido obtuvo 73 congresistas de 130, ahora en el mejor de los casos las proyecciones le dan un techo máximo de 25 congresistas. De Soto, un antiguo ideólogo del fujimorismo y del neoliberalismo peruano y latinoamericano, subió repentinamente en las encuestas. Verónica Mendoza es una de los dos candidatos de izquierda el otro es Pedro Castillo, esta división seguramente impedirá que la izquierda llegue a la segunda vuelta. Mendoza, fue congresista del Partido Nacionalista que llevo al ex reo Ollanta Humala a la presidencia. López Aliaga es un empresario cuyos negocios han dependido, en su mayoría, de concesiones con el Estado, que comenzaron en el gobierno, otra vez, de Alberto Fujimori. López tiene un discurso ultraconservador en gran medida por sus alianzas con sectores religiosos. En suma, Existe un panorama político que disputa el fujimorismo de sangre, de intereses o programático (Kieko, De Soto y López) versus propuestas no fujimoristas (Lescano, Mendoza y Castillo). Independientemente de esto el futuro/a presidente/a del Perú tendrá que gobernar sin contar con una mayoría parlamentaria producto de un congreso que tendrá 6 o 7 grupos parlamentarios confrontados. Lo cierto entonces es que gané quién gané las elecciones en el Perú la crisis política se ahondara. Se avecinan tiempos muy difíciles para la república andina.

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