Compartir

 

GABY CARMONA ASTUDILLO    /

 

Acapulco, 22 de enero de 2020.

Ángel Aguirre Rivero conoció a Zeferino Torreblanca en el gobierno de José Francisco Ruiz Massieu. En varias ocasiones, el empresario lo atendió en el centro comercial Super Super, de su familia, a la que posteriormente llevó a la ruina económica.

En aquellos años Zeferino era cordial y atento con el costachiquense, incluso,  en una ocasión le ofreció una cena en su casa con un grupo de empresarios acapulqueños.

Desde la Canaco buscó notoriedad para encontrar su camino en la actividad política.

Los primeros desencuentros con Ángel Aguirre Rivero se dieron por un hecho del cual fue totalmente ajeno,  a raíz de un encuentro accidental entre él y Manuel Añorve en un restaurante de la Costera. Luego de las ofensas que ambos se hicieron, terminaron a golpes como dos niños de primaria.

A partir de ahí, Zeferino empezó a construir una verdad absurda sobre una supuesta persecución en el primer gobierno de Aguirre, que solo existía en su mente.

Ya siendo gobernador, alguna vez se atrevió a afirmar que estuvo a punto de pisar la cárcel porque Aguirre Rivero le había construido un expediente para proceder en su contra.

En aquellos años Aguirre Rivero le contestó que si tenía pruebas que las mostrara, pues en el Poder Judicial existen archivos donde obran las demandas que como ciudadanos pueden formular. Nunca pudo demostrarlo.

En el libro Las dos muertes de Juan R. Escudero, el escritor Paco Ignacio Taibo ll señala que uno de los grandes explotadores y caciques de la Costa Grande, era precisamente Zeferino Torreblanca, abuelo de quien fuera gobernador.

Quien hoy presume de honestidad se le olvida que tomó recursos del Seguro Popular para adquirir un avión y un helicóptero durante su gestión.

Se le olvidó también que el gobierno de Ángel Aguirre tuvo que liquidar una deuda millonaria por más de 500 millones de pesos que heredó por concepto de medicamentos y qué decir del llamado edificio inteligente, donde cometió uno de los mayores fraudes desde la adquisición del terreno al cual le impusieron un sobreprecio en beneficio de él y algunos de sus colaboradores.

Sus amigos de Costa Azul construyeron el mito de que había fungido como un gran presidente municipal de Acapulco, lo que le sirvió para escalar a la gubernatura

De las obras que se recuerdan en su paso por la administración municipal está la ampliación de un pequeño tramo de la Avenida Escénica la cual sobre explotó políticamente ante el enojo de los gobiernos priistas que le antecedieron.

Ya como gobernador no se recuerda una sola obra de impacto en beneficio de Acapulco y los acapulqueños, resultando un verdadero fraude su llegada al gobierno estatal

A diferencia del gobernador Ángel Aguirre Rivero, quien implementó grandes proyectos para el puerto como el Macrotúnel, el Acabús, el nuevo Sistema de Agua Potable de Lomas de Chapultepec, el nuevo Hospital General, solo por señalar algunas de sus obras, Zeferino pasó sin pena ni gloria y es entendible hasta cierto punto, ya que no nació en Acapulco sino en Jalisco.

Como integrante de la  59 legislatura federal, al entonces diputado federal Ángel Aguirre, le tocó presidir primero la Comisión de Comunicaciones, de la que Zeferino formó parte, y en donde siempre le costó trabajo asimilar que el costachiquense encabezara la Comisión de la que él formaba parte.

A la mitad de la legislatura, Ángel Aguirre fue designado presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública desde donde se afanó por llevar recursos adicionales para su estado. Aún se recuerda cuando asignaron los primeros recursos para la ampliación del tramo carretero Mozimba-Pie de la Cuesta, que por cierto hoy, varios personajes han pretendido colgarse esa medallita, la gente de Acapulco sabe muy bien, quién fue su principal gestor. Al conocer de la noticia de esa y otras tantas obras como el hospital de Chilpancingo, la clínica de Coyuca de Benítez, Zeferino se puso como loco pues no podía digerir que Ángel Aguirre Rivero haya logrado esa gran gestión para Guerrero.

Qué triste es llegar a los umbrales de la vida política como le ha sucedido a este personaje de la política, distanciado de su familia, pues basta recordar aquel video que Don Luis Torreblanca subió a las redes sociales donde le pide a su hijo Zeferino, retire su nombre y apellido de su progenitor. Esto lo dibuja de carne y hueso sin duda.

Hace poco en una declaración bajuna y fuera de lugar, señala: “Si el presidente López obrador me pide que le eche la mano como presidente Municipal de Acapulco, lo haré, me tendré que sacrificar”. Hágame usted el favor, hasta donde ha llegado su locura y falta de conciencia.

Y como nunca se lo van a pedir, arremetió contra Ángel Aguirre Rivero, denigrando a la buena política, creyendo que el ex gobernador Aguirre buscará la alcaldía de Acapulco, cuando reiteradamente ha manifestado que no tiene ninguna aspiración política, solo la de mantener su lucha desde IPG y la sociedad civil.

Muchos acapulqueños están convencidos -sin que esto suene a soberbia- de presentarse ese escenario, Ángel Aguirre gana abrumadoramente, pues imagínese usted: ni Don Luis votaría por Zeferino.

Pero Aguirre no tiene esa  aspiración, lo que sí se puede asegurar es que de contender Zeferino, nuevamente tendría una derrota abrumadora. Pero como dice Ángel Aguirre Rivero, la vida es así.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here