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* Presenta en la Feria del Libro Guerrerense su obra Los Imprescindibles

 

HERCILIA CASTRO  /

 

Zihuatanejo, 15 de mayo de 2017. El cronista y escritor del municipio de Atoyac de Álvarez, Víctor Cardona Galindo, expresó que basó su libro Los imprescindibles, en los luchadores sociales que estuvieron detrás del movimiento que dio origen a la guerrilla de Lucio Cabañas.

Cardona recordó que este próximo 18 de mayo, se cumplirán 50 años de la masacre en Atoyac, que dio pie a la lucha del profesor y combatiente, Lucio Cabañas Barrientos, pues al ver la represión contra padres de familia, decide tomar las armas para luchar contra las injusticias del pueblo.

Luego de que compartiera espacio en la primera lectura de la 5 Feria del Libro Guerrerense (Felig), 2017, con autores locales, el cronista recordó que desde niño lo comenzaron a llevar a mítines en memoria de esa represión.

Sin embargo, nombres como María Isabel Gómez, Regino Rosales, Prisciliano Téllez, era frecuente que los escuchara, pero “nunca decían quiénes eran, qué hacían, a qué se dedicaban, y siempre me quedé pensando en eso, quién era Regino Rosales de la Rosa”.

Ahondó que comenzó a descubrir que Rosales de la Rosa fue un revolucionario que estuvo en el movimiento agrarista de 1923, en el combate más encarnizado en Petatlán, cuando los agraristas se levantaron, y fue un combatiente revolucionario que participó en la lucha contra el derrocamiento del gobernador Raúl Caballero Aburto.

Era una trayectoria de lucha de más de medio siglo, y con su muerte marca el inicio del Movimiento Armado Socialista, además que eran gente común, gente trabajadora del campo.

“De esa manera fue rescatar esa memoria de los luchadores sociales en el olvido, porque el luchador social más conocido de Atoyac, es Lucio Cabañas”, dijo.

Cardona Galindo insiste que no se habla de muchos personajes como el doctor Antonio Palos Palma, quien fue un coronel republicano español, que llegó a vivir a Atoyac y que se vinculó en ese municipio con la guerrilla y el Partido Comunista.

Personajes como Octaviano Santiago Dionisio, también luchador social y parte de las Fuerzas de Liberación Nacional, y en el Partido de los Pobres, y en el Partido Mexicano Socialista (PMS) y que fue una figura esencial en el PRD, partido que también tiene un declive al morir el líder.

“Su vida tuvo que ver con el mejor momento del PRD en Guerrero”, dijo.

Además, menciona a Zohelio Jaimes, luchador social y líder de la Coalición de Ejidos de la Costa Grande, que a fuerzas de represión el gobierno lo mete a la cárcel en dos ocasiones, después de la masacre de Tlatelolco, y después de la represión a la guerrilla, por lo que, en lugar de graduarse de una universidad, lo hizo de una prisión, que fue su escuela de vida.

Pero, además, el cronista menciona que, de manera cercana, su tía Rosa Santiago Galindo, ha buscado a su primo desde 1974, año en que el Ejército lo desapareció.

“Mi tía Rosita ya tiene 98 años, desde entonces, se ha dedicado a luchar, a buscarlo”, dijo.

Cardona Galindo considera que el Estado mexicano tiene una deuda enorme con Atoyac, pues a casi 50 años de la masacre del 18 de mayo en la plaza de ese municipio, siguen desaparecidas 350 personas.

“Ella no es tan famosa como Rosario Ibarra o Tita Radilla, pero es una mujer incansable que sigue en la búsqueda de su hijo, una mujer campesina, una mujer que apenas sabe leer y escribir, pero que gracias a la lucha se mantiene viva aún”, dijo.

El escritor subraya que su libro tiene que ver con la lucha socialista, pero también a recuperar los hechos de la desaparición forzada en México, y que será, además de este primer libro, un trabajo más amplio.

“Trabajar el Movimiento Armado Socialista, trabajar la guerra sucia de los 70, o el terrorismo de Estado como le dicen, es meterse en un mar de información”, dijo.

Pero de 1974 a la fecha, y con sucesos como el de 2014, de la desaparición forzada de 43 normalistas de Ayotzinapa, de los cuales, cuatro eran de Atoyac, Cardona Galindo recalca que no es una coincidencia ni destino, sino que Atoyac ha sido combativo, pues su gente ha sido parte de la normal rural, siendo parte de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM).

Resaltó que hay un estigma contra Ayotzinapa de que su educación es pésima, cuando no es así, pues hay docentes ejemplares, además de los líderes que han salido y forman parte de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en Guerrero (Ceteg), o algunos, que dieron vuelta a la lucha y se convirtieron al charrismo.

“Ayotzinapa produce maestros para todos, pero cuando fueron estudiantes fueron congruentes, y muy revolucionarios”, dijo.

El escritor atoyaquense, consideró que tiene sus dudas de que alguna vez haya reparación del daño a ese municipio tan golpeado, pues él vivió directamente la militarización en su pueblo, Los Valles.

“Y en tantos años, la gente viene luchando, y el pueblo no ha recibido ningún reconocimiento, hay gente que se le ha reparado el daño monetario pero no pasan de 50 personas, sin embargo hay más de 350 desaparecidos acreditados. Resulta que el gobierno se los llevó y todavía tienes que acreditarlo”, dijo.

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