- Alertan depredación de nidos por perros ferales y erosión; piden acción de Profepa, Semarnat y Marina
REDACCIÓN /
Acapulco, 26 de agosto de 2025.— La franja de playa disponible para el anidamiento de la tortuga golfina (Lepidochelys olivacea) se redujo de 80 metros a 6–8 metros en distintos puntos de la costa acapulqueña, de acuerdo con una denuncia pública firmada por el vicepresidente de Zona Federal de la Concanaco Servytur, Alejandro Martínez Sidney. La reducción —atribuida al fenómeno de mar de fondo— expone los nidos a depredadores y, de manera creciente, a jaurías de perros que escarban y devoran huevos durante la noche.
El mar de fondo es un oleaje largo generado por tormentas lejanas que puede presentarse todo el año —con mayor frecuencia de mayo a noviembre— y provoca marejadas, corrientes de arrastre, ingreso del mar a zonas bajas y erosión de playa, condiciones que encogen la zona de anidación.  
La temporada de anidación de la golfina en la mayor parte del Pacífico mexicano ocurre de julio a enero, por lo que la combinación de erosión y presencia de perros ferales representa un riesgo directo para la incubación y eclosión en estas semanas. 
“Hacemos un llamado a la Profepa, Semarnat y la Secretaría de Marina” para proteger y restaurar áreas de anidamiento, “controlar la población de perros callejeros en las costas de Acapulco” e implementar medidas que prevengan la depredación de nidos, señala el documento firmado por Martínez Sidney.
La golfina, como todas las tortugas marinas de México, está clasificada en “Peligro de extinción” en la NOM-059-SEMARNAT-2010; su protección y la de sus nidos es de competencia federal.  
La ley prevé penas de 1 a 9 años de prisión y de 300 a 3,000 días multa para quien capture, dañe, prive de la vida o recolecte productos y subproductos de tortugas marinas —incluidos los huevos—, además de otras sanciones administrativas.  
En la denuncia se pide operativos coordinados de los tres órdenes de gobierno durante las noches de mayor anidación, patrullajes en playa, cercos temporales de protección de nidos y acciones específicas para atender el problema de perros ferales en zona costera. “Es hora de actuar para proteger a la tortuga golfina y su hábitat”, concluye.









































