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MARCOS PAZ GÓMEZ /

Acapulco, 04 de enero de 2026. La mañana del 3 de enero del 2026 los pueblos de América Latina en un primer momento y del mundo entero nos despertamos con la malsana noticia de que el imperialismo yankee había cruzado una delgada línea, invisible pero real, posterior a años de acoso, de guerra económica, de intentos fallidos de desestabilización, de títeres fracasados, de intentonas de golpes de Estado, y en recientes fechas de asedio militar y naval, la digna República Bolivariana de Venezuela sufrió la invasión norteamericana, bombardeos a poblaciones civiles, infraestructura civil y militar, con el único objetivo de tomar por asalto la patria de Bolívar e imponer una nueva Doctrina Monroe, llevando a cabo una actualización del temible Plan Cóndor del siglo pasado, el secuestro del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros y su esposa, la primera combatiente Cilia Flores, fue la mayor afrenta cometida por el imperialismo norteamericano en los últimos años, no solo a Venezuela, es un golpe directo a la dignidad de los pueblos, al continente entero y sobre todo a la humanidad.

Porque las cosas se deben nombrar o no existen, lo acontecido es un secuestro a un presidente en funciones de un país soberano, un país que en un primer momento con el liderazgo del comandante Hugo Rafael Chávez Frías, y ahora con el compañero presidente Nicolás Maduro Moros, optaron por una alternativa al capitalismo y al neoliberalismo que infectó la región y los pueblos del mundo. Bajo la guía del Libertador Simón Bolívar, Venezuela se refundó y regresó la soberanía a un país semicolonial, para darle dignidad a la nación y sobre todo al sujeto inamovible de la historia, el único inmortal en todos los tiempos; “el pueblo”.

El carácter socialista de la Revolución Bolivariana y la unión cívico-militar desarrolló un proceso de alta conciencia y transformación radical de la realidad venezolana, al llegar a la presidencia el comandante Hugo Rafael Chávez Frías (empujado por todo un pueblo que se asumía como rebelde e indómito) un 2 de febrero de 1999 se inició el diseño de un nuevo país, de una nueva nación, que contemplara y tuviera en el centro al pueblo que históricamente había sido olvidado y tomado como mano de obra barata o desechable por los traidores de siempre y los lacayos al imperialismo norteamericano, ese proyecto buscaba poner a todos los sectores sociales en el centro e igualar a todas las personas no por su capacidad económica sino por su condición humana y anteponer ante todo la dignidad y la vida, así se da un proceso donde se convoca a un referéndum constituyente consultivo con fecha 25 de abril de 1999, que a su vez es aprobado por más del 81% de la votación efectiva, y un 25 de julio del 1999 se lleva a cabo la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, dando como dato que de los 1,171 candidatos que se registraron para la participación en dicho proceso constituyente, más de 900 fueran opositores al presidente Hugo Chávez, esto derivó en un nuevo Congreso Constituyente y la aprobación de una nueva constitución para la República Bolivariana de Venezuela.

Una de las primeras acciones que se vieron concretadas sobre la dignidad y la libertad de las personas fue la declaración del 28 de octubre del 2005, realizada por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) que Venezuela era territorio libre de analfabetismo, puesto que como lo mencionó en su momento el Libertador Simón Bolívar “Un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción”.

Hoy 3 de enero del 2026, a casi 27 años de iniciada la utopía venezolana, esa que nos llenó de esperanza y fe de que el socialismo del siglo XXI era posible y realizable, sufre una pausa, a casi 13 años de la muerte del comandante Hugo Rafael Chávez Frías, la Revolución Bolivariana padece una etapa oscura que solo fue posible con una invasión vil y cobarde, con bombas, con soldados y con muerte se lleva a cabo, un maniático, fascista como lo es Donald Trump, quien cumple las fantasías más asquerosas y que encabeza el neofascismo y la ultraderecha internacional y mundial se regocija dentro de su desquiciada mente imperialista, lo más grave es la señal en nuestros distintos pueblos de América que aspirantes a autócratas le aplauden, lo secundan y buscan ser el tapete perfecto por donde la bota imperial pase, como lo son Daniel Noboa en Ecuador, Javier Milei en Argentina, José Antonio Kast en Chile, Rodrigo Paz en Bolivia (estos tres países convergen en lo que se llama el triángulo del litio) y recientemente Nasry Asfura en Honduras, siendo de especial llamado de atención que si la fórmula al imperialismo le funciona inicialmente como fue en Honduras o Argentina, llama a votar por tal candidato o por tales proyectos, siendo esta una intervención directa del imperialismo, y no siendo posible unas elecciones libres, por la maldita mano del imperialismo norteamericano y sus procesos de desestabilización.

Es hora, no se puede permanecer quieto o pasmado, el imperialismo norteamericano agudiza las hostilidades y busca imponer a sangre y fuego la visión unipolar del mundo, donde todo es permitido si no afecta los intereses del gran capital, si algo va contrario a estos, intervienen en elecciones, financian grupos de derecha o ultraderecha y como se vio en Venezuela, es capaz de secuestrar al presidente y a su esposa; hoy estamos en un punto de quiebre donde las fuerzas políticas, las fuerzas progresistas, las fuerzas democráticas, y todas y todos aquellos que nos llamemos o asumamos como revolucionarios y revolucionarias debemos levantarnos, decir un ya basta y convocar a parar esto.

Recordemos el poema de Martin Niemöller.

“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
ya que no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
ya que no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté,
ya que no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
ya que no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar”

Ya nos lo enseñó el comandante supremo Hugo Rafael Chávez Frías “ante cualquier circunstancia de nuevas dificultades, del tamaño que fueren, la respuesta de todos y de todas los patriotas… es unidad, lucha, batalla y victoria”.

Por el respeto a la libre autodeterminación de los pueblos.
Por la solución pacífica de los conflictos.
Por la Revolución Bolivariana y la República Bolivariana de Venezuela.
Por los pueblos del mundo.
Ayer fue Gaza, hoy es Caracas, ¡mañana será nuestra casa!
Libertad al compañero presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flores.
Patria socialista o muerte; ¡venceremos!!!

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