En Otis sí hubo falta de información, asegura especialista
* Cuando el huracán ya estaba encima, se inauguraba la Convención Minera, ese día hubo vida nocturna; en los yates hubo fallecimientos porque nadie les informó la gravedad del meteoro, dice Julio Santos García
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /
Acapulco, 29 de septiembre de 2026. El especialista Julio Santos García, empresario de la construcción, ex funcionario público y asesor de gobiernos en materia de desarrollo urbano, Julio Santos García, aseguró que durante el huracán Otis sí hubo falta de información que dimensionara la gravedad del meteoro y sus posibles consecuencias.
Como muestra de ello, dijo que la misma noche del huracán, se estaba inaugurando la XXXV Convención Internacional de Minería en el hotel Princess -que sería brutalmente devastado-, había vida nocturna en la ciudad, y no se alertó a los encargados de la vigilancia de los yates anclados en el puerto.
Santos García, autor del libro Otis, presagio del fin del mundo, que se presentará en octubre, hizo esta mañana la presentación de un portal meteorológico, aplicación que permite ver en tiempo real el desarrollo de los huracanes, comprender y analizar los sistemas hídricos, y otros detalles que permitirán comprender el comportamiento de los fenómenos naturales.
En su presentación, dijo que la falta de información adecuada ha hecho que en Guerrero se suspendan las actividades económicas y escolares para evitar riesgos a la integridad de las personas, pero mientras todo se detiene, y la economía pierde alrededor de 400 millones por evento, ese día no llueve. Esto se debe, dijo, a que ante la falta de información adecuada el gobierno prefiere prevenir y proteger la vida, sin embargo, si se tuviera dicha información, las medidas serían diferentes.
Por ejemplo, dijo que durante el Otis, el radio de afectación fue corto, pues solo abarcó Acapulco, y apenas se salía del puerto, ya no había ningún daño, y en lugares como Chilpancingo apenas se vieron afectados. Ahora, con Polo, se observó un comportamiento similar al Otis, pero al no tener precisión con el diámetro de la posible afectación, se suspendieron actividades aunque dicho diámetro habría sido (y así fue) insuficiente por su tamaño y ubicación, para dañar a la población.
Por todo ello, Santos García insistió en que se requiere contar con un radar meteorológico que existe en otras regiones y países, con el cual es posible detectar la dimensión real del problema y atenderlo justo en esa dimensión.
Dijo que, en estos momentos, “hemos olvidado lo más básico, que es protegernos”. Recordó que la protección ante los eventos naturales es inherente al ser humano, y antes las personas se protegían incluso en cuevas, pero durante el Otis “no hicimos nada”.
Explicó que la aplicación que acaba de crear es gratuita y será puesta a disposición de cualquier persona, pero alertó que para garantizar realmente la seguridad y la respuesta adecuada, lo que se requiere es un radar meteorológico, el cual se puede adquirir con recursos de los tres niveles de gobierno.
En octubre, Santos García presentará su libro Otis, presagio del fin del mundo, donde se hace un análisis con datos oficiales de qué fue lo que pasó durante la concurrencia del huracán que dejó a Acapulco devastado.




