agosto 18, 2026

Fidel. 100 años hacia la eternidad

“Hombre, los agradecidos te acompañan, cómo anhelaremos tus hazañas, ni la muerte cree que se apoderó de ti”
Cabalgando con Fidel, Raúl Torres.

Al comandante Fidel, in memoriam.

Rabo de nube

GEOVANNI MANRIQUE PASTOR /

Acapulco, 17 de agosto de 2026. Como afirma Ignacio Ramonet, su principal y más completo biógrafo, una de las razones por las que Fidel fue querido, hasta el último momento por su pueblo consiste, en que siempre asumió como suyas las fallas y los errores de proyectos de la revolución; pero también, porque fue el artífice de la esperanza en la isla durante más de cincuenta años, particularmente en los momentos álgidos del mundo bipolar y muy específicamente en el denominado periodo especial que ocurrió con la caída del muro de Berlín y la desaparición de la URSS.

Su liderazgo eminentemente carismático, condujo a Cuba por la ruta del socialismo, en condiciones inauditas; empezando por su condición geopolítica, a escasas millas de EE. UU. que ha representado el ideal capitalista; pero también por las transformaciones derivadas de la desaparición del mundo bipolar.

Fue ejemplo de solidaridad con los países denominados del tercer mundo y de aquellos que se autodenominaron como el bloque de los no alineados; y también fue ejemplo permanente para los pueblos de América Latina, de que es posible, con esperanza y con persistencia lograr cambios sustantivos.

Podrá argumentarse a manera de crítica sobre la ausencia y limitación de algunas libertades, fundamentalmente de las de carácter político, de creencia, pluralismo y diversidad; pero la Revolución cubana encabezada por el comandante Fidel, Raúl Castro, Ernesto Guevara de la Serna, Camilo Cienfuegos, Ramiro Valdés, Celia Sánchez, Aideé Santamaría, y una pléyade de mujeres y hombres pertenecientes a la denominada generación del “Centenario”, logró lo que hasta hoy ningún país de América Latina, aún en mejores condiciones económicas: garantizar salud, educación, cultura, servicios de asistencia social, bajo estándares de calidad equiparables con algunas naciones de Europa. Y más aún, logró recuperar para su pueblo la dignidad y una visión crítica del mundo.

El camino de Cuba, fue el camino de Fidel; y el camino de Fidel incluyó en todo momento el de América Latina y de los países en condiciones de desigualdad y miseria. No en vano llegó a afirmar que “nuestra patria no sólo es Cuba; nuestra patria es también la humanidad”.
Hoy, a cien años de su natalicio, queda para la eternidad la historia de un hombre que hizo de los sueños de justicia y libertad una realidad que puede parecer cuestionable, pero que en nada se hacen menos con las condiciones generadas por el bloqueo norteamericano y las medidas restrictivas de lesa humanidad que hoy le aquejan; y en cambio, se manifiestan con una dignidad insoslayable de ese pueblo, un pueblo único, un pueblo soberano dispuesto a llegar a las últimas consecuencias en defensa de su legítimo derecho a ser, organizarse y definirse política e ideológicamente.

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