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* Por alrededor de 15 años han pedido ayuda y nadie les hace caso, esta semana terminó de caer la perimetral

* La otra, de contención, requiere demolición y construcción nueva, señala un dictamen de Protección Civil

ROBERTO RAMÍREZ BRAVO   /

 

Acapulco, 25 de febrero de 2020. En el jardín de niños Nicolás Bravo, de la unidad habitacional Adolfo López Mateos –conocida como los Palomares-, padres de familia y maestros advierten de la posibilidad de una desgracia, ante la caída de una barda perimetral y el riesgo de que un muro de contención, fracturado, se venga abajo.

Este problema, según relataron las maestras del plantel, tiene alrededor de 15 años y no ha sido atendido por ninguna autoridad, ya sea municipal o estatal, a pesar de que se ha acudido a las diferentes instancias en ambos niveles de gobierno.

Inclusive, el 27 de septiembre de 2017, el entonces director de Protección Civil, Sabás de la Rosa, emitió un dictamen en el que señala que la barda perimetral que está en la cancha del patio “presenta un agrietamiento de 8 metros lineales que presenta fallas estructurales, se recomienda demolición y construcción”.

Sin embargo, según relató la profesora Laure Elena Alvaro Herrera, ninguna instancia gubernamental ha atendido las diferentes solicitudes que han hecho. Esta barda terminó de caer el lunes 24, cuando un grupo de personas encabezadas por Ramiro Solorio se presentó al lugar y empezó a recoger una parte de la barda que se había caído el 14 de febrero, pero al retirar el material otra parte terminó de caerse.

El problema, relató, es que en el plantel hay una población de 104 niños, de los cuales al menos 15 por ciento son especiales, unos presentan autismo; algunos, transtorno por déficit de atención; y otros, síndrome de Asperger, por lo cual a veces los niños “deambulan”. La escuela sin un perímetro protector, dijo, es un peligro.

Lo es también el hecho de que el muro perimetral que se encuentra justo junto a la cancha presente dos fracturas que la recorren de lado a lado. “No queremos pensar en lo que pasaría si un día esa barda se viene abajo”, expresó la profesora.

El jardín de niños fue fundado hace muchos años. Nadie de los presentes pueden evocar con precisión la fecha, pero sí recuerdan que fue desde hace más de 15, que tienen el problema de la barda perimetral. Por mucho tiempo, esta quedó inclinada. Los padres, para dar seguridad a sus hijos, han optado por hacer guardias durante las horas de clases para vigilar que nadie externo pueda entrar al plantel por ese gran boquete.

Al menos cuatro directoras, Sonia Arellano Maldonado, que se jubiló al terminar el ciclo escolar pasado pero ahora es madre de familia pues su nieto estudia ahí, Beatriz Trujillo, otra cuyo nombre no recordaron, y la actual Alba Leticia Pineda, han tenido que hacer frente al problema, sin encontrar solución.

 

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