¿Quo Vadis, Félix?
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /
Acapulco, 05 de octubre de 2026.
Este domingo, en Ometepec, Félix Salgado Macedonio volvió a mostrar un músculo que varios de sus agoreros aseguraron que ya no se vería: llenó toda la avenida Cuauhtémoc, la principal, que va desde el zócalo hasta la tienda Coppel, y ocupó plenamente la plaza de atrás del Ayuntamiento, donde estaba antes el mercado municipal.
En ese espacio, sus seguidores se dieron gusto otra vez, gritando: ¡Gobernador, gobernador!
Lo importante aquí es que esta es su primera movilización después de que Morena definió como coordinadora estatal de la 4T a Beatriz Mojica Morga. Y es que en la naturaleza política es natural que mientras está el período de competencia, la militancia se acomode con una u otra propuesta, según sea de su agrado apoyar. Así, en la competencia interna, hubo quienes se fueron con Esthela Damián, con Beatriz Mojica, con López Rosas, con Saldaña o con Abelina López, y otros, por supuesto, con Félix Salgado. Pero la liturgia sugiere que una vez que se ha definido el indicado o la indicada, todos, hayan apoyado a quien hayan apoyado, se vuelcan con la ganadora.
Eso pasó en el equipo de Abelina, por ejemplo, que anunció una marcha para el domingo siguiente tras la designación, pero cuando los sindicatos del Suspeg y otras agrupaciones dijeron que no asistirían, pues ahora irían con Mojica, la marcha se suspendió. Esto pasó también con Esthela, cuando quiso reunir a su equipo con Beatriz y los sindicalistas de Sergio Valle salieron a decir que no, que ellos apoyaron a Esthela pero no son su equipo, y en todo caso querían reunirse por separado con la coordinadora.
Con Félix Salgado, se esperaba que una vez ungida Beatriz, muchos lo abandonaran; y por tanto, que la marcha y concentración de Ometepec quedaran muy disminuidas, o por lo menos afectada por los cambios de lealtades. Pero no fue así. Al contrario, en Ometepec se vio a figuras que no habían estado antes con Félix en este proceso interno, como Carlos Álvarez, Rosario Melín (que apenas le levantó la mano a Beatriz Mojica) y Ricarda Robles Urioste (quien había impulsado inicialmente a Esthela Damián).
Lejos de achicopalarse, Salgado anunció nuevas concentraciones, una en Tlapa, otra en Acapulco, y un cierre en Chilpancingo.
Pero, ¿cuál es el mensaje en todo esto? ¿Hacia dónde se dirige Félix Salgado con estas demostraciones de fuerza política?
Entre quienes lo acompañan, subsiste la idea de que no está perdida la gubernatura y esta podría darse a través de distintas vías: Dentro de Morena, parece muy complicado, porque primero tendría que haber una condición de que la actual coordinadora no pudiera con el paquete, es decir, que su figura no levante. Habría que recordar aquí que cuando todo empezó, Félix Salgado iba en el número 1 y Beatriz le seguía en el 2, pero muy distante. Cuando Félix fue orillado a hacerse a un lado, Beatriz Mojica encabezó la lista, pero Félix no dejó de moverse y siguió manteniendo su primer lugar, si bien lo hizo por fuera, sin posibilidad real de ser el coordinador. Hoy que ya hay coordinadora, ¿Félix sigue en primer lugar? Eso es que él planteó: que se haga una encuesta sin valor, nada más para medir el lugar que él tiene, porque fue hecho a un lado por ser padre de la gobernadora, no por ninguna otra causa.
Aquí habría que aclarar que la dirigencia morenista excluyó a Félix Salgado de una manera muy ruda y creyó que, al hacerlo, lo eliminaba. Tan no fue así, que él siguió mostrando en las plazas su fuerza, antes y después de la definición de coordinadora, y hoy lunes en la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum se enredó en su respuesta sobre el tema y terminó reconociendo que la manera de conocer la cercanía con el pueblo, sobre todo cuando no hay una elección, es una encuesta.
Mientras eso no ocurra, se entiende, Salgado seguirá moviéndose, y la expectativa ahí estará.
Otra cosa es ser candidato por otro partido. Él ha repetido una y otra vez que eso no ocurrirá, pero lo cierto es que mientras las condiciones sean las mismas, y haya un partido que quiera aventarse el tiro, la opción ahí seguirá.
Otro escenario es el que se abrió en Chihuahua con Andrea Chávez. Ella era la favorita para la gubernatura, claramente definida. Pero en una de esas extrañas decisiones en Morena, el coordinador fue un ex panista, con toda una vida dentro del PAN, ex colaborador de la gobernadora panista Maru Campos. Hoy, Morena ha resuelto ese descalabro ofreciéndole a Chávez la coordinación municipal en Ciudad Juárez, sin que ella se hubiera inscrito para tal cargo. Hay quienes piensan que en Guerrero podría repetirse ese escenario y que Félix Salgado sea otra vez presidente municipal de Acapulco, donde no tendría ningún problema de nepotismo, salvo que la alcaldesa Abelina López fuera su pariente.
Lo cierto es que hoy en Guerrero hay un fenómeno que no cesa, un toro que no se detiene, un grito que resuena en las plazas con una sola palabra: gobernador, y una dirigencia que, con el afán de aplastar a eso que se mueve, como si quisiera desdibujarlo, solo lo empuja. Lo que no se sabe, es hacia dónde.




