- El pasado día 12 de octubre se celebró, para unos, el descubrimiento de América y, para otros, se recordó el día de la invasión a nuestro continente. Lo cierto es que antes del 12 de octubre de 1492, el llamado Nuevo Mundo ya había sido visitado por otros pueblos y culturas, como los famosos vikingos y asiáticos, pero no se efectuó intercambio comercial ni cultural.
MARCO A. PAZ PALACIOS /
Acapulco, 12 de noviembre de 2025. El pasado día 12 de octubre se celebró, para unos, el descubrimiento de América y, para otros, se recordó el día de la invasión a nuestro continente. Lo cierto es que antes del 12 de octubre de 1492, el llamado Nuevo Mundo ya había sido visitado por otros pueblos y culturas, como los famosos vikingos y asiáticos, pero no se efectuó intercambio comercial ni cultural.
El 3 de agosto de 1492 zarpó del puerto de Palos, en España, Cristóbal Colón con tres navíos llamados carabelas y con 90 hombres en total, llegando al Nuevo Mundo el 12 de octubre de 1492, cuando Rodrigo de Triana dio el grito de “¡Tierra, tierra a la vista!” a las 2:00 de la mañana. A las 7:00 a.m., las tres carabelas se detuvieron frente a la isla que Colón nombraría San Salvador, en las actuales Bahamas, que aún conserva ese nombre. A partir de ahí comenzó el sufrimiento y una cadena de abusos contra la población nativa.
Fray Bartolomé de las Casas, quien después estaría en la Nueva España —hoy México—, describe las atrocidades de la colonización por parte de Cristóbal Colón y su hijo Diego Colón, quienes se establecieron en la isla La Española, hoy República Dominicana y Haití. Ni qué decir de las enfermedades que trajeron los conquistadores: viruela, sarampión, gripe, peste bubónica, que disminuyeron la población nativa aproximadamente entre un 85 y un 90%, razón por la cual se inició la importación de mano de obra esclava de África, llegando así, contra su voluntad, al Nuevo Mundo.
Los pocos indígenas que quedaban fueron entregados en las llamadas encomiendas a los conquistadores. La encomienda se convirtió en una forma de esclavitud para los indígenas. En este margen, dominicos y una comisión de letrados y teólogos debatieron en 1512 y promulgaron las Leyes de Burgos, mismas que:
Reconocen a los indígenas como vasallos, no como esclavos.
Promulgan que los indígenas tienen alma.
Prohíben el castigo físico.
En todo lo anterior tuvo una destacada participación Francisco de Vitoria, fraile dominico a quien se le considera padre de los derechos humanos y del derecho internacional. Francisco de Vitoria enfrentó al emperador Carlos V y al Papa, diciendo que los indios eran propietarios de su tierra antes de la llegada de los españoles, que tenían derecho a su propia cultura y podían encontrar la salvación independientemente del catolicismo, hablando de un derecho natural sobre la religión católica, un derecho humano anterior a toda religión.
Francisco de Vitoria decía que no se podía conquistar otras tierras para adueñarse de las personas, los bienes o las tierras si no había habido previamente una agresión. “No se puede obligar nunca a la gente a creer o no en un Dios determinado”.
Francisco de Vitoria trató de establecer las normativas que regulan la tensión entre la fe, el poder y la razón. Por eso, y por ser el primero en tener tal propuesta, se le considera el padre de los derechos humanos y del derecho internacional.
Quizá esto fue de lo mejor que nos dejó el encuentro de dos mundos.








































