Reflexiones de un obrero que lee: Militarismo a la Mexicana
MARCO A. PAZ PALACIOS /
Acapulco, 19 de julio de 2025. No sé qué habrá sucedido que Morena pasó de prometer regresar a los militares a sus cuarteles en 2018, pero ahora vemos que el Ejército y las Fuerzas Armadas en general cada día ocupan más posiciones no solo en lo que respecta a la seguridad pública. Hoy en día están en las aduanas, en los puertos, en los aeropuertos, en los trenes y en la construcción de infraestructura civil, lo que podríamos definir como militarismo si tomamos en cuenta al “militarismo como la expansión de la influencia política de las fuerzas armadas en un sistema político determinado”.
Lo que no deja de ser preocupante para los que militamos en la izquierda desde hace tiempo, pues pasamos años luchando contra los abusos de militares; basta solo recordar el año de 1968 y la sangrienta etapa de la llamada “guerra sucia”. Y es que Morena difunde bajo la tesis de que los militares son pueblo uniformado, pero desde el momento en que alguien del pueblo se pone el uniforme militar, se transforma; los mandos le lavan el cerebro a la tropa y ésta se siente superior a todo civil. No por nada tienen los primeros lugares en quejas ante las comisiones de derechos humanos.
Y es que no puede ser pretexto que se les está otorgando control de actividades civiles porque son honestos. No es posible que en más de 100 millones de mexicanos no encuentren un puñado de personas honestas que sean capaces de hacerse cargo de puertos, aduanas, aeropuertos, trenes, etcétera.
Cada vez que las fuerzas militares administran un aeropuerto, una aduana, etcétera, se manda un mensaje muy claro y muy fuerte donde los civiles pierden oportunidad de ejercer control público.
La duda está si en 2028 regresarán a sus cuarteles, más aún con las modificaciones a la ley en que podrán aspirar a cargos de elección popular y seguirán así acumulando poder. Vemos claramente que el principal pretexto para tener al Ejército en las calles —y ahora en todos los ámbitos civiles— es la inseguridad y la violencia, pero el que ésta cese se ve cada vez más inalcanzable, se percibe como un horizonte lejano de alcanzar. El Ejército cada vez pide más garantías para ejercer la seguridad, éstas les han sido otorgadas y los resultados siguen siendo escasos. Entonces, ¿por qué seguir empeñados en que ellos son la solución?




