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* La empresa tiene un adeudo de casi 9 millones con Capama y eso no permite la contratación para el suministro del agua en Pedregal de Cantaluna, se quejan

* También debe al Ayuntamiento y no se hace recolección de basura; las áreas públicas están sin iluminación; las viviendas, de construcción reciente, ya muestran varias fallas, denuncian

ROBERTO RAMÍREZ BRAVO   /

 

“Un desarrollo sustentable”.

Acapulco, 01 de septiembre de 2020. Al frente van Duque y Burrumina, los perros mascotas del presidente del comité de condóminos de la unidad habitacional Pedregal de Cantaluna, Miguel Ángel Otero Astudillo.

Duque y Burrumina no conocen los motivos, pero ya forman parte de la protesta de los condóminos, quienes desde las 6 de la mañana de este martes 1 de septiembre, día del Informe Presidencial, cerraron los accesos del fraccionamiento, para obligar a la empresa desarrolladora Opción Paquimé SA de CV a cumplir con los compromisos que hizo al momento de venderles las viviendas.

Otero Astudillo lo sintetiza así: el incumplimiento más relevante es el del agua potable, ya que Opción Paquimé mantiene un adeudo con la paramunicipal Capama de alrededor de 9 millones de pesos y eso impide que los vecinos puedan hacer sus contratos para tener el servicio. Es una cifra estimada, porque a pesar de que han sostenido reuniones con altos funcionarios de la dependencia, el área comercial se niega a proporcionarles información con el argumento de que es un dato privado. No obstante, señala el representante, ese adeudo no ha permitido que Capama tome el control de la distribución del agua -que por ahora abastece la empresa mediante la compra de pipas, que los propios condóminos pagan con sus cuotas-, pero sobre todo crea el riesgo de que en cuanto termine de construir sus últimas casas, la desarrolladora se retire y deje a los habitantes con el adeudo. “Ya ha pasado en otros lugares con otras empresas”, señala.

Al fondo, el único tanque para abastecer a las casi 800 viviendas del desarrollo.

Por lo pronto, señaló que la Capama ya ha anunciado su intención de cerrar el drenaje al fraccionamiento por la falta de pago de la inmobiliaria. “Se imagina si cierra el drenaje, ¿cómo va a estar la situación?”, se preguntó.

Opción Paquimé SA de CV es una empresa que hace desarrollos inmobiliarios en Guerrero y Morelos. En Cuernavaca tiene otro desarrollo llamado Fuentes del Ebro, con un esquema similar, anunciándose como proyectos sustentables y cuidadosos del medio ambiente.

En su publicidad, presenta a Pedregal de Cantaluna como un desarrollo modelo, ganador de cuatro premios nacionales de vivienda sustentable que otorga el Infonavit, y como un fraccionamiento sustentable y bioclimático, ecológicamente diseñado, socialmente justo y culturalmente rico.

La realidad, no obstante, es otra. “Por principio de cuentas -explica Otero Astudillo-, las habitaciones se están deteriorando en poco tiempo, hay muchas fallas y no nos hacen caso. Se le ha metido reporte tras reporte y si hacen caso el 20 por ciento, es mucho; a veces queremos una tala de árboles, y tampoco; y nos dejan un problema grave: la luz de las aguas comunes, aparte de que nos descuentan en la CFE por derecho de alumbrado público, tenemos que pagarla nosotros y creemos que no se vale; incluso muchos compañeros de aquí abajo (en la primeras etapa) no tienen ni luz, porque ellos mismos no se hacen cargo de pagarla y como está oscuro se les han querido meter a robar”.

De acuerdo con testimonios de vecinos, las viviendas fueron construidas con materiales de la menor calidad posible: enchufes que se hunden, tubería del agua angosta y frágil, y en algunos casos con filtraciones.

Aunque son viviendas nuevas, se han tenido que aplanar fachadas.

“En las paredes frontales de los edificios -dice uno de los vecinos- la empresa presenta un diseño donde se ven los ladrillos, cafés, bonitos. Pero los tabiques están hechos con una aleación de tierra y cemento, que dicen ellos que es adobe, y al poco tiempo empieza a hincharse y necesitan volverse a pintar con periodicidad. El colmo es que los propios ingenieros de la empresa nos recomiendan mejor aplanar la pared, y quitarle el aspecto original porque ellos mismos reconocen que lo que nos vendieron no sirve”.

Miguel Otero relata que la empresa -dirigida por Roberto Malvido Arriaga, Hugo Cuesta, y Joaquín Serrano como dirigente de la obra- no hace caso de las quejas de los vecinos.

Incluso, dijo, en estos momentos los condóminos enfrentan otro problema originado por la desarrolladora, ya que dejó de pagar los derechos al Ayuntamiento para el saneamiento, y el camión recolector de la basura ya no se presenta, por lo que hay una acumulación de desechos que cada día crece.

Basura, y más viviendas.

Relató que en los varios encuentros con funcionarios de Capama, estos les informaron que en el proyecto original se establece la construcción de dos tanques para el abastecimiento del líquido pero la empresa solamente construyó uno, y este es insuficiente para abastecer a las 640 viviendas que ya están construidas más las 150 que en estos momentos están siendo edificadas.

Adela Román Ocampo en Cantaluna en 2019.

Aunque la protesta inició esta mañana con el cierre de los dos accesos que tiene la unidad habitacional, los colonos han buscado el apoyo de las autoridades desde hace mucho tiempo y no han encontrado eco. Con el ex director de Capama, Leonel Galindo, sostuvieron varias reuniones; y el síndico Javier Solorio Almazán ha sido informado sobre el caso. Incluso, la presidenta municipal Adela Román Ocampo visitó una ocasión la unidad, acompañada del secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas y de los representantes de la empresa, pero los representantes de los colonos no fueron invitados al recorrido que hizo.

No obstante, dice Otero Astudillo, “si los colonos no vemos solución, aquí vamos a estar, hasta que nos hagan caso”.

Ahí, también, cuidando las puertas, están Duque y Burrumina, literalmente al pie del cañón.

Duque y Burrumina. Al pie del cañón.

 

 

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