Reflexiones de un obrero que lee: Nadie es ilegal en tierra robada
MARCO A. PAZ PALACIO /
Acapulco, 21 de junio de 2025. En los últimos días, creo que todos hemos visto las inhumanas deportaciones ordenadas por el presidente de Estados Unidos, Donald John Trump, y la infame y despótica manera en que se han llevado a cabo, lo que provocó, como reacción de los migrantes, marchas de protesta. Hemos visto cómo el gobierno federal de Estados Unidos ha pisoteado a las llamadas ciudades santuario, que son un refugio para los migrantes, aunque no de manera gratuita, pues constituyen la mano de obra barata que fortalece a dichas ciudades económicamente. Además, esos migrantes también pagan impuestos. Pero al presidente Trump esto le importa poco: un grupo de ricos y poderosos terratenientes ha pedido el cese de las violentas redadas, o colapsará la economía —no habrá personal para levantar las cosechas.
La mayoría hemos visto que las protestas de los migrantes han sido reprimidas violentamente por el gobierno, que movilizó a la Guardia Nacional y hasta a los temidos marines. En algunos momentos, los migrantes han respondido también con violencia. Y es que la violencia engendra violencia, y el fascista de Trump eso es justamente lo que quiere: desatar toda su furia. Como todo régimen fascista, necesita un enemigo. Recordemos que Hitler tuvo a los judíos; Mussolini, a los comunistas; Franco, a los republicanos; y Netanyahu, a los palestinos. Trump no se podía quedar atrás: tiene a los mexicanos, y en general a todos los migrantes, a quienes culpa de todos los males que suceden en su país. Lo cual es un rasgo clásico del fascismo: tener un enemigo y culparlo de todo lo malo que ocurre.
¿Y por qué se dice que nadie es ilegal en tierra robada? Bueno, porque ese territorio, en el pasado, fue de México, y le fue robado a mano armada en una guerra sangrienta e injusta —como todas las guerras. Los mexicanos que están ahí pisan una tierra que fue suya. Podrán decir que antes se la arrebatamos a los pieles rojas, pero quienes los exterminaron en un genocidio fueron los blancos anglosajones estadounidenses que llegaron después de robarnos el territorio. Y es por eso que nadie es ilegal en tierra robada. Lo mismo ocurre con los palestinos en Israel, a quienes Netanyahu pretende exterminar. Ellos ya estaban ahí en 1948, cuando llegaron los colonos israelíes. Podrán alegar motivos religiosos —lo mismo que los anglosajones en Estados Unidos con la doctrina del destino manifiesto— pero la realidad que percibimos es violencia, destrucción, familias separadas, llanto de los niños.
Por eso decimos: nadie es ilegal en tierra robada.




