Félix Salgado: la definición
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /
Acapulco, 19 de mayo de 2020.
Este martes, en Chilpancingo, Félix Salgado Macedonio dio una definición política: advirtió que si quisiera ser candidato a gobernador, no habría ley que se lo impidiera ya que ningún lineamiento partidista puede estar por encima de la Constitución.
Se refería al lineamiento del Consejo Nacional de Morena que estableció que no se permitirán candidatos que reciban el cargo por el que se postulan, de manos de un familiar cercano. En el caso de Guerrero, sería un impedimento para que Félix Salgado pudiera ser candidato y, por tanto, pudiera recibir el gobierno de manos de su hija la actual gobernadora Evelyn Salgado Pineda.
El planteamiento felixista puede leerse en dos bandas: por una parte, es un mensaje dirigido a la dirigencia nacional pero también a su base simpatizante en el estado, en el sentido de que, aunque no dice que quiere ser el candidato, está levantando mano de presente, algo que algunos estaban esperando para saber cómo reaccionar.
Lo otro, es el planteamiento legal que respalda su aspiración, en el sentido de que ningún lineamiento partidista puede impedir lo que la Constitución permite. Habría que recordar aquí que la Constitución ya fue modificada para que no se permita postular candidatos que reciban el cargo de un familiar cercano, pero para su aplicación en 2030, no en 2027.
Hasta ahora Félix Salgado no está diciendo que acudiría a alguna instancia legal para hacer valer su derecho, incluso, dice que no lo hará porque no meterá a Morena en un brete de este tipo. Lo que está haciendo es un posicionamiento político: le está preguntando a su dirigencia si ya no está vigente ese postulado de que el pueblo manda, que el pueblo decide, que el pueblo pone y el pueblo quita.
Porque en un sentido estricto, si es el pueblo quien decide, y la Constitución no lo prohíbe en estos momentos, se le tendría que consultar al pueblo si está de acuerdo o no en que Félix Salgado sea candidato a pesar de que su hija es gobernadora actualmente, en lugar de que fuera una dirigencia quien decidiera que al pueblo no le conviene que lo sea o, peor, que decidiera en contra de su voluntad.
Esto es algo que ya se ha discutido internamente en otros equipos, en particular en quienes sienten que tienen posibilidad de ganarle a Félix Salgado la candidatura: que se le permita participar para que quede demostrado que no fue excluido, sino que finalmente el pueblo decidió.
El mismo Félix Salgado lo dijo hoy: que se le pregunte al pueblo, y si este no lo quiere, lo va a expresar. Y san se acabó: él terminaría apoyando a quien Morena defina como su candidato o candidata.
Parecería una medida salomónica que podría dejar contentos tanto a quienes no quieren a Salgado como candidato, como a los que sí lo quieren, tal vez con la salvedad de la dirigencia nacional que no se hallaría cómoda si el resultado fuera favorable al senador.
Lo cierto es que la definición de Félix Salgado abre una nueva etapa en la lucha interna por la candidatura, pero es solo apenas la apertura. Cómo se desarrollará el baile, y sobre todo, en qué concluirá, es algo que se irá mostrando poco a poco en los días que siguen, que no son muchos antes de que salga la convocatoria para elegir al coordinador o coordinadora de los Comités de Defensa de la 4T en el estado.




