Jacko Badillo y la guerra sucia
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /
Acapulco, 19 de octubre de 2026.
El presidente de la Junta de Coordinación Política y de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública del Congreso de Guerrero, Joaquín Badillo Escamilla, ha denunciado públicamente que es objeto de una guerra sucia desatada principalmente en redes sociales y en algunos medios de comunicación.
El objetivo de esta campaña, ha dicho, es frenar su aspiración por la Coordinación de los Comités de Defensa de la 4T y por ende, hay que agregar, la candidatura de Morena a la presidencia municipal. Tal vez tenga razón en parte, pues en algunas publicaciones en su contra hay elementos que podrían configurar actos de guerra sucia como el hecho de que algunas páginas hasta pagaron publicidad para ampliar sus mensajes, o que utilizan lenguaje denigrante; incluso puede llamar a duda la autenticidad de comisarios que bloquean la carretera para expresar su repudio a Jacko Badillo, con el argumento de que ganó y nunca regresó a su distrito, sobre todo porque muchos hacen eso y nadie anda bloqueando carreteras en respuesta.
El problema empieza cuando esa supuesta guerra sucia va tomando visos de veracidad, y ya no es fácil distinguir acusaciones sin fundamento, de acusaciones fundamentadas. Veamos: hay publicaciones que sí parecen de guerra sucia. Pero otras, son simples críticas a acciones del propio legislador, y no son solo un asunto de redes.
Por ejemplo, el Sistema Estatal de Evaluación de Guerrero (SEEGRO), que se define como un Observatorio Ciudadano especializado en materia jurídica, legislativa, política y electoral, cuestionó que el diputado se haya inscrito en la convocatoria de Morena sin separarse del cargo de presidente de la Junta de Coordinación Política, pues en esta función tiene facultades sobre los recursos financieros, la organización administrativa y el personal del Congreso.
También, el SEEGRO denunció que Badillo estaría cometiendo una violación a la Ley Orgánica del Congreso al fungir como presidente de la Jucopo y presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública. La legislación prohíbe que quien preside la Jucopo presida cualquier otra comisión, con mayor razón la de Presupuesto y Cuenta Pública. Hasta el momento de escribir esta columna, en la página del Congreso aparece Badillo con la presidencia de ambas comisiones.
El 14 de octubre, el partido político Somos, presentó una queja ante el IEPC contra el diputado, por la difusión de su informe a través de espectaculares por fuera del tiempo establecido, ya que, si buscaría la candidatura para la alcaldía, estaría en actos anticipados de campaña. Ese informe se presentará el 24 de octubre, con Jacko ya registrado como aspirante a pesar de que, según señaló Somos, el plazo para hacerlo vencía el 30 de septiembre, y los espectaculares, que no son baratos, han estado todo el mes.
Ese mismo día 14, en Acapulco, comisarios y delegados municipales de la Ruta del Sol bloquearon la carretera federal a la altura del Kilómetro 30 para protestar contra Badillo porque, según dijeron, el diputado buscó el voto, ganó y nunca regresó. Es extraña esta protesta, pero no significa que no sea real: en el distrito no solo se dice que Badillo no ha regresado o lo ha hecho solo a lugares muy específicos, sino se cuentan historias de cuando llevó computadoras viejas a regalar en una escuela y sillas de la cocacola a otra.
Son muchas cosas al mismo tiempo, y tal vez por eso Badillo piense que es una guerra sucia, aunque los actores, como se ve, son diferentes entre sí, y no responden a una misma línea. Y tiene razón cuando afirma que quien le hace guerra sucia no se da cuenta de que no hay publicidad mala, sino solo publicidad. Es cierto: antes de estas críticas nadie se acordaba de Jacko Badillo y ahora todos hablan de él, y hasta él ya siente que esta vez sí va a ganar.
En todo caso, sería, al menos la de las páginas, una guerra sucia muy parecida a la que han sufrido sus críticos. Notables fueron los casos de los periodistas Misael Habana e Igor Petit, quienes en su momento se atrevieron a criticar al diputado y recibieron una andanada de ataques, de muy bajo nivel, a través de páginas como las que ahora lo atacan, y de perfiles falsos hechos solo para denostar a ambos.
En el fondo, el de Jacko Badillo es un problema de genio y figura. Desde antes de asumir la Jucopo, su relación en su entorno ha sido conflictiva, incluso dentro de su mismo equipo político. Por eso le costó tanto llegar a ese cargo, porque ni los diputados que eran sus compañeros querían votar por él. Ya una vez antes pasó algo similar, cuando intentó llegar a la Presidencia de la Mesa Directiva, para lo cual hasta tuvo que cambiarse de partido e integrarse a la bancada del Verde, pero fiel a su estilo, dijo públicamente que ese era solo un movimiento trampeado para conseguir la presidencia, pero él seguía siendo de Morena. Es decir, despreció a quienes lo cobijaban, y finalmente no hubo ningún voto que lo llevara al anhelado cargo.
Jacko Badillo abrió demasiados frentes al mismo tiempo: se peleó con diputados, con sus antecesores en la Jucopo, con periodistas, con comisarios, con delegados, violó abruptamente la ley y sin ningún rubor se mantiene como representante de un poder donde maneja importantes recursos, y a la vez, como aspirante a coordinador de la 4T, una especie de virtual precandidato.




