septiembre 25, 2026

Antes de 2000, la guerrilla planeó tomar Acapulco y 6 ciudades: Efrén Cortés

* Solo en la región de La Montaña y Filo Mayor había 9 mil combatientes listos para el asalto, dice el ex integrante del EPR y el ERPI

* La masacre de El Charco y la detención de los comandantes Antonio y Aurora, detuvo la acción insurgente

ROBERTO RAMÍREZ BRAVO   /

Acapulco, 24 de septiembre de 2026. Antes de que iniciara el año 2000, la guerrilla en Guerrero, particularmente el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) tenía planeada una insurrección armada en la que se tomarían las cabeceras de seis o siete ciudades, entre ellas Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Taxco, y Tlapa, con un ejército calculado en unos 30 mil combatientes.

Lo anterior lo cuenta en entrevista con La Plaza Diario, Efrén Cortés Chávez, ex combatiente del Partido de los Pobres (PDLP), EPR y ERPI.

La entrevista se llevó a cabo en Acapulco, adonde acompañó al periodista Julio César López Arévalo en la presentación de su libro No fuimos héroes. Cortés Chávez fue integrante desde muy joven de los movimientos armados insurgentes, y su primer base fue dentro del Movimiento de Izquierda Revolucionario Estudiantil (MIRE), que encabezaba el profesor universitario Rafael Aréstegui Ruiz en Filo Mayor y La Montaña, en 1984.

Después, según su propio relato, participó en el remanente del Partido de los Pobres (PDLP), fundado por Lucio Cabañas en Atoyac, y más tarde, en la alianza entre este partido y el Procup (Partido Revolucionario Obrero Campesino Unión del Pueblo), que había tenido su influencia en Oaxaca; en 1992 se integra al EPR y cuando en 1998 el ERPI aparece tras la masacre de El Charco, ahí también estará él.

En 1998, el 7 de junio, durante la matanza de El Charco, Efrén Cortés aparece ahora con el ERPI, y es ahí cuando es capturado por el Ejército y mantenido en prisión durante cuatro años, junto con su compañera Ericka Zamora Pardo, sobreviviente también de El Charco.

Dos años antes, en el primer aniversario de la matanza de Aguas Blancas, el EPR hizo su primera aparición pública, en un mitin que encabezaba el ex candidato presidencial Cuauhtémoc Cárdenas. Efrén Cortés encabezaba esas fechas a las milicias de Filo Mayor y La Montaña y, según su relato, llegó a tener bajo su mando a nueve batallones, cada uno con 500 elementos.

En el libro No fuimos héroes, Cortés Chávez fue entrevistado por su autor Julio César López sobre su vida en la clandestinidad, y ahí relató: “a mí me tocó participar en el vado de Aguas Blancas. Nuestras unidades de la Costa Chica y La Montaña son las que participan” y recordó que “en ese operativo se movieron entre 120 y 150 combatientes, y el máximo mando fue Jacobo” (Silva Nogales, el comandante Antonio).

En la entrevista con La Plaza Diario, contó que “nosotros teníamos un gran trabajo en La Montaña, en el Filo Mayor, nos vamos en eso, y construimos un trabajo organizativo armado, ya como EPR, con otras características, con otras disciplinas, con otras formas de armas, armas más modernas, como los fusiles, cuernos de chivo, AR 15, que son armas de asalto. Entonces se da todo eso, se construye un gran movimiento, estuvimos nosotros la unidad de Montaña, Costa Chica, en la aparición del EPR en el vado de Aguas Blancas”.

Dentro de las estrategias de la guerrilla en esos años, cuenta, estaba el planteamiento del comandante Antonio, según el cual “se tenía programado como antes de 2000, una insurrección armada; y tomar Acapulco, tomar Chilpancingo, tomar Iguala, tomar Taxco, tomar Tlapa, como unas seis o siete cabeceras municipales. Eso se había planteado, por eso se necesitaba una gran estructura”.

Esa estructura, dijo, llegó a conformar unos 30 mil combatientes, pero el plan no se concretó.

–¿Por qué no se llevó a cabo?

-Porque viene… el proyecto tuvo dos golpes: el golpe de El Charco, y la detención de Antonio con Aurora (Gloria Arena Agís, la coronela), que eran las cabezas. Los preparativos ya estaban, porque se preparan. La lucha armada no es… se prepara lo que quieres. Tú no puedes ir a una confrontación sin fuerza y sin preparación. Mucha gente dice: ¿y ahorita dónde están? Pero así son los procesos: tienen altas y tienen bajas. La gente de hace 30 años, ya está de 60. Son preparaciones. Si tú ves la guerra de Vietnam, Mao, Fidel, y todo, prepararon una estructura para la insurrección.

-Dijeras tú, ahorita ¿dónde están? ¿Se mantiene latente la posibilidad de la lucha armada?

-Yo más que eso, digo que ahí está La Montaña, el Filo Mayor, ahí está el aprendizaje, ahí están los pueblos organizados. Ahorita son otras las condiciones, porque el problema es que la lucha armada no es una decisión que la impone un movimiento, sino que son las condiciones. Hoy, no están dadas las condiciones, porque hoy la gente está con Morena. No puedes. Si tú quieres lanzar un movimiento armado, tiene que estar legitimado, y el poder tiene que estar deslegitimado. Y ahorita, aún con todo este desmadre que carga Morena, se reconoce: hay un amplio apoyo de muchos sectores. Entonces eso no se puede hacer, pues. No puedes hacer una guerra sobre donde todavía, aun con los cuestionamientos que hay Morena, hay una legitimidad en muchos sectores.

Actualmente, Efrén Cortés está alejado de la lucha armada. Forma parte de la Red Solidaria Década Contra la Impunidad, que encabeza el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, junto con Ericka Zamora Pardo, en la defensa de los derechos humanos por la vía civil.

-El tránsito de la vida insurgente a la vida civil, ¿cómo fue ese proceso?

-Yo digo que lo único que cambia es la forma de la trinchera en la que ahorita estás. Nosotros estamos en la defensa de los derechos humanos, de la lucha social, y en aquel tiempo era la clandestinidad y era la construcción de estructuras armadas. Lo único que cambia es cómo lo haces, porque antes para hacerlo, eran las armas; y ahorita es la organización, la denuncia y la reivindicación de las causas, no callarse. Son cosas diferentes. Nunca un luchador social va a cambiar su convicción, nada más cambia la forma, pero el objetivo ahí está.

-¿Cómo ves el momento actual en México, si persisten resabios, o formas, o el sentimiento de la Guerra Sucia, si sigue habiendo persecución de activistas en todo el país?

-Yo pienso que hay un cambio. Yo digo que la llegada de la Cuarta Transformación es un cambio, pero todavía se resiste el Estado a morir, el Estado represor, y por eso hay esa resistencia de los aparatos policiaco-militares, a cambiar. Donde se ve un poco el cambio, es en lo social, que son los programas. Son matices, pero no se puede. Pero yo donde veo la gravedad de la represión, es que después de 12 años el Estado, el gobierno ya de la Cuarta Transformación, se ha opuesto, o ha tapado toda esta estrategia de represión y desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Entonces yo digo que ahí está esa situación muy peligrosa en ese aspecto, y nosotros lo vemos que el Estado, el gobierno, Claudia Sheinbaum, sí tiene que ponerse al frente y tener una conclusión de qué pasó con los estudiantes. Ahora, la represión, se tiene que buscar una situación de que el Estado asuma su posición como garante, porque sí está habiendo muchas desapariciones, torturas, de miles de personas que hay, y si esto no sucede (si no asume su posición como garante), va a ser algo que va a manchar a estos gobiernos que se dicen democráticos, que se dicen de izquierda, porque no están solucionando un problema, que es la violencia.

-Pero estas desapariciones ya no son del Estado como en aquellos tiempos, ¿no?

-No. Yo pienso que no es una situación (igual), pero el Estado tiene la obligación de castigar, y de buscar a los que en esta época están desaparecidos, porque aún siendo delincuentes (los autores), el estado de derecho se debe de cumplir, pues. Yo pienso que es eso. No es lo mismo, yo digo; la situación existe, yo digo. Tú me preguntaste, ¿existe? Yo digo, todavía el aspecto de la amenaza, la persecución hacia los sindicatos, yo veo muy cerrada la posición del gobierno con respecto a las demandas sociales, del magisterio, campesinos, indígenas, donde se cierra, ¿no?, y dice: ya no hay nada qué cambiar, porque ya hay un cambio, nosotros somos diferentes. Es la narrativa que traía Andrés Manuel y ahorita Claudia. En ese aspecto, yo veo dos cosas: la política que mantiene el gobierno contra los movimientos sociales sindicales, y la violencia medio delincuencial, que también existe, pero que también esa violencia trastoca a la población sin tener culpa, pues, a eso me refiero. Nosotros como movimiento social, también pensamos que esa violencia delincuencial, esa violencia donde participan diferentes instancias de gobierno, no se puede sostener una violencia así sin complicidad.

-Ahora, los casos que también han sido del pasado, pero que no se han sancionado, está el Charco, por ejemplo, de alguna manera pueden estar repercutiendo en la medida en que hay impunidad, ¿no?

-Sí, porque esto es un mensaje. Lo del Charco ya cumplió 28 años, lo de Aguas Blancas 30 años, y entonces, yo digo que es eso. Hay esa resistencia del estado a investigar. Supongamos lo de El Charco: no se niega que hubo guerrilla ahí, lo asume el ERPI y todo, pero lo que el Estado nunca investigó es la masacre después de la rendición. Ahí es donde está, yo digo, el manto de impunidad, donde no quiere el Estado investigar más allá por delitos políticos, donde están implicadas las instituciones militares o policiacas.

-En ese contexto, ¿tú qué opinas de la detención de Ángel Aguirre?

-Yo pienso que la responsabilidad de Ángel Aguirre es una responsabilidad política, porque él era gobernador. Ahora, sale información que él ordenó que se destruyera información importante para la investigación; yo digo, si eso existe, es un delito, si se llega a demostrar. Ahora, la Fiscalía debe hacer una buena investigación porque creo ahí son muchos los actores que participaron en eso, desde instituciones federales, estatales y municipales.

-Ya viene el aniversario, ¿crees que se pueda aclarar el caso Ayotzinapa?

-Si no se aclara, tenemos que exigir. El Estado tiene que cumplir, decir qué pasó con los estudiantes, porque mientras no se sepa qué sucedió con ellos, no hay ninguna verdad histórica. Ojalá que la detención de Aguirre sirva para esclarecer, y él sepa qué otros altos funcionarios federales existen (responsables), yo digo que Aguirre sabe si había militares infiltrados en Ayotzinapa.

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