Fallece Alejo Zavala Castro, primer obispo de Tlapa y emérito de Chilpancingo-Chilapa
- El prelado michoacano murió a los 84 años en Morelia; será sepultado en Guerrero, donde fundó la diócesis de la Montaña
REDACCIÓN /
Chilpancingo, 2 de noviembre de 2025.— La Diócesis de Chilpancingo-Chilapa confirmó el fallecimiento de monseñor Alejo Zavala Castro, primer obispo de la Diócesis de Tlapa y posteriormente titular de Chilpancingo-Chilapa, ocurrido a las 2:50 de la madrugada de este domingo en el Hospital de la Salud, en Morelia, Michoacán.
En un comunicado firmado por el obispo José de Jesús González Hernández, la diócesis informó que Zavala Castro “ha partido a la casa del Padre”, citando el Evangelio de Juan 12:26: “El que quiera servirme, que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor.”
El documento expresa el agradecimiento de la Iglesia guerrerense por “su testimonio de caridad y entrega como obispo al Pueblo de Dios”, e indica que su cuerpo es velado en la Capilla de Nuestra Señora de la Natividad, en Morelia, donde residía desde su retiro en 2015.
Nacido el 31 de diciembre de 1941 en Galeana, Michoacán, Alejo Zavala Castro fue ordenado sacerdote en 1966 y sirvió en la arquidiócesis de Morelia hasta su nombramiento episcopal. En 1992, el papa Juan Pablo II erigió la Diócesis de Tlapa y lo designó su primer obispo, con la encomienda de atender pastoralmente a las comunidades indígenas y campesinas de la Montaña de Guerrero.

Durante trece años, Zavala consolidó ahí la estructura eclesiástica, promovió vocaciones y acompañó a las poblaciones más aisladas del estado. En noviembre de 2005 fue nombrado obispo de Chilpancingo-Chilapa, cargo que desempeñó hasta junio de 2015, cuando el papa Francisco aceptó su renuncia al cumplir la edad canónica.
En su despedida del cargo, el propio prelado expresó su “profunda tristeza por la situación de violencia que vive la entidad”, frase que marcó su legado pastoral en una de las etapas más difíciles para Guerrero.
De acuerdo con la diócesis, y conforme a la voluntad del propio obispo emérito, sus restos serán sepultados en Tlapa de Comonfort, donde inició su episcopado y donde dejó la huella más significativa de su ministerio.
“Nuestra diócesis agradece su testimonio de caridad y entrega como obispo al Pueblo de Dios, especialmente al presbiterio que siempre recibió como pastor propio su solicitud y entrega”, expresó el obispo González Hernández.
La Diócesis de Chilpancingo-Chilapa anunció que en los próximos días se informará sobre los servicios funerarios y las misas en su memoria.




