septiembre 8, 2026

Félix: señales y mensajes

ROBERTO RAMÍREZ BRAVO    /

Acapulco, 07 de septiembre de 2026.

Este lunes comenzó el proceso electoral en Guerrero, con la instalación del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC).

Un día antes, en el zócalo de Chilpancingo, un personaje que no está oficialmente participando en busca de una candidatura, el senador con licencia Félix Salgado Macedonio, anunció que suspendería las movilizaciones que ha hecho en defensa de la soberanía nacional y sugirió a sus compañeras y compañeros que sí están participando en el proceso interno de Morena, Verde y PT, que hagan lo mismo y que retiren sus nombres de las bardas y los anuncios espectaculares, quienes los hayan colocado, para evitar sanciones del órgano electoral, y acusaciones de campaña anticipada.

La medida y el consejo se antojan sensatos, pero tienen una jiribilla que es necesario analizar. ¿Por qué, si oficialmente no está en la contienda, si ya ha reiterado que no se inscribió y que apoya a sus compañeras y compañeras que sí lo hicieron, Félix Salgado Macedonio decide cuidar las formas y evitar una posible sanción electoral? Técnicamente, si no será candidato, no debería preocuparle esa posibilidad.

Es verdad que Salgado Macedonio podría, como se dice, estar escamado porque en 2021 una diminuta y presunta falta le ocasionó la pérdida de la candidatura, pero, en una lógica mínima, si no será candidato, ¿cómo le pueden imputar ahora campaña anticipada?

Sergio Montes Carrillo, que no parece ser ningún simpatizante del político de las Querendas, escribió en su red social el 9 de agosto: “¿En verdad creen que ya está fuera? FSM los tiene bien medidos. El acto en T Caliente tiene muchos significados”. Se refería a la concentración que había realizado en la Tierra Caliente ese fin de semana. En conjunto, Félix hizo concentraciones en Zihuatanejo, en Taxco, en Iguala, y en Acapulco, todas de grandes proporciones, y este fin de semana realizó la última en el zócalo de Chilpancingo.

“¿En verdad creen que ya está fuera?”, se pregunta Montes. Las movilizaciones felixistas sin duda, como dice, tienen muchos significados. Para empezar, es muy simplista la afirmación de que las plazas se llenaron con el personal del gobierno del estado, el cual habría sido amenazado para que asistiera. Eso implicaría no darse cuenta de que los trabajadores al servicio del estado tienen sus propias convicciones, y si bien hay muchos ahí que simpatizan con el gobierno en turno, porque seguramente llegaron a través de ese equipo al cargo que tienen, también hay muchos que llegaron por equipos anteriores y que los hay priistas, perredistas, y de todos colores.

Ignorar la base social que respalda al felixismo en este momento, sería un error de proporciones impredecibles para la dirigencia nacional de Morena.

Pero, ¿cuál es la apuesta de Félix Salgado si ya su partido le cerró las puertas, si el Verde dijo que no, si MC también dijo que no, y que él mismo dijo que no con el PRD, y definitivamente no se le ve en opciones como el PRI o el PAN? ¿Cuál es la apuesta, entonces?

Verdad es que la política es muy volátil, y actores que hoy dicen que no, mañana pueden decir que siempre sí, sin más, y es innegable que su capital político es atractivo para cualquier partido. El propio Félix Salgado ha dicho que no se irá de Morena y acepta su decisión, pero, contra todo pronóstico, sigue dejando abierta la posibilidad de que sea su propio partido el que finalmente le dé la candidatura.

Para entender si eso es posible, habría que ir a los antecedentes. Hasta ahora, Morena ha elegido coordinadores de la 4T, pero estos no han sido candidatos. Primero lo fue Rubén Cayetano en 2015, quien fue sustituido en la candidatura por Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros; en 2021 el coordinador fue Félix Salgado, pero la candidata fue su hija Evelyn Salgado Pineda.

¿Existe aunque sea una mínima posibilidad de que Morena termine postulándolo? Es difícil, pero en política (y en Guerrero, dice Abelina López) todo se puede.

Aunque Félix ha dicho que no se irá a otro partido, ¿existe, aunque sea mínimamente, esa posibilidad? Y, ¿un partido distinto a Morena, realmente estaría dispuesto a rechazar a toda esa gente que aún sigue a Félix?

En todo caso, ¿a dónde se canalizaría esa capacidad de movilización? Algunos piensan que a la negociación: que le den espacios, como la alcaldía de Acapulco, diputaciones, regidurías, por ejemplo, al equipo del senador.

Lo cierto es que Félix Salgado entró y salió de este proceso como Juan por su casa: se divirtió, mostró músculo, demostró que a pesar de quedar fuera, que a pesar de estarse terminando la administración de su hija, a pesar de que la gente naturalmente busca dónde acomodarse con los nuevos prospectos para el próximo sexenio, a pesar de todo, hay gente que lo sigue, y no es poca. No parece exagerado decir que Félix Salgado movilizó más personas que todos los 17 aspirantes juntos, en este período interno.

En el zócalo de Chilpancingo, cuando la gente gritaba “¡Gobernador, gobernador!”, Salgado Macedonio hizo un movimiento con el dedo, que algunos interpretaron como un “para la próxima” (en 2033), pero cuando a él le preguntaron sobre eso en la entrevista posterior a la concentración, aclaró que solo quiso decir: nos vemos mañana.

Hoy inició el proceso electoral. Félix Salgado suspendió sus actividades, no vaya a ser que lo sancionen y, otra vez, le quiten la candidatura.

¿O no era así?

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