González Ruiz: el Estado no quiso sancionar crímenes de lesa humanidad por la Guerra Sucia
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /
* El presidente de la Comisión de la Verdad de Guerrero (Comverdad), refiere que entregó una lista con nombres de los militares que torturaron, asesinaron y desaparecieron personas en la guerra Sucia
* La impunidad ha permitido que se repitan crímenes de lesa humanidad, como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa
* “Trabajamos más de dos años y medio, hicimos 500 entrevistas, hablamos con familiares de las víctimas, visitamos las comunidades”
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /
Acapulco, 28 de junio de 2026. Durante la guerra sucia, de manera deliberada el Estado “rompió el pacto constitucional” violó las garantías individuales y los derechos humanos, y después, se negó a enjuiciar a los militares participantes en aquella campaña contrainsurgente a pesar de que se le entregó una lista de ellos con nombres y apellidos, expresó quien fuera presidente de la Comisión de la Verdad de Guerrero (Comverdad), José Enrique González Ruiz.
“Nosotros queríamos ver enjuiciados a los culpables, los queríamos ver sentados en el banquillo de los acusados, porque son criminales de lesa humanidad. Y ahí andaban circulando por las calles, como tú y como yo, andaban ahí, ni modo”, expresó el también ex rector de la Universidad Autónoma de Guerrero en una entrevista con La Plaza Diario.
La Comisión de la Verdad de Guerrero fue creada por el Congreso local el 19 de diciembre de 2011, mediante la ley 932, para investigar y preservar la memoria histórica de lo acontecido durante las décadas de 1960, 1970 y 1980, cuando el Estado mexicano desató una guerra contrainsurgente para combatir a los movimientos guerrilleros de esos años, particularmente a los de Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Solís, que tuvieron su desarrollo en Guerrero.
La Comisión estuvo integrada por González Ruiz como su presidente, los comisionados Nicomedes Fuentes García y Apolinar Arquímides Carranza, y las comisionadas Hilda Navarrete Gorjón y Pilar Noriega García, y tuvo una vigencia desde la fecha de su creación hasta el 15 de octubre de 2014, fecha en que fue presentado su informe final, el cual se encuentra actualmente disponible el Internet.
-¿Qué ha pasado desde que concluyeron los trabajos oficiales de la Comisión de la Verdad? -se le pregunta al comisionado presidente.
-Todos los que fuimos integrantes de la Comisión de la Verdad, estamos en un proceso de revisión porque lamentablemente falleció Arquímides Morales Carranza, que fue uno de nuestros integrantes y queremos hacer un reconocimiento y que lo tenga presente la comunidad. Entonces en ese proceso hemos hecho una suerte de primeros acercamientos a lo que sería un balance de nuestro trabajo, qué fue la Comisión de la Verdad, qué hizo, y cuáles fueron los resultados concretos de su trabajo.
Entrevistado en este puerto, en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Autónoma de Guerrero, González Ruiz explica que la Comverdad fue una propuesta ciudadana “para buscar justicia y verdad en casos muy graves como los de la Guerra Sucia”.
Para establecer el modelo de operación de este organismo autónomo, señaló que se tomaron como inspiración las comisiones de la verdad de otros países donde hubo buenos resultados, como la de Sudáfrica, que logró acabar con el régimen del apartheid, o la de Perú, que consiguió acabar con la dictadura fujimorista.
Después de varios experimentos para establecer el modelo guerrerense, dijo, se llegó al acuerdo de que “es necesario que los organismos que investiguen las violaciones muy graves a los derechos humanos, las que constituyen crímenes de lesa humanidad, sean ciudadanos, que no dependan del poder porque nos dimos cuenta que los funcionarios que tienen cargos públicos, tienen limitaciones porque tienen responsabilidades formales”.
En el caso de Guerrero, la Comisión de la Verdad fue aprobada por el Congreso, ante una propuesta formulada por el diputado perredista Faustino Soto. Sin embargo, aclara González Ruiz, la integración de sus miembros se hizo a propuesta de los familiares de las víctimas de la guerra sucia.
“Nosotros -precisó- decidimos trabajar de una forma totalmente independiente, no depender del Ejecutivo, no depender de la Procuraduría, sino que el Congreso nos tratara como un organismo autónomo, porque nosotros no necesitábamos que nadie nos estuviera ordenando desde el estado porque nosotros íbamos a investigar al Estado, entonces no queríamos que nos pusieran trabas. Por fortuna lo pudimos hacer. Había condiciones en Guerrero muy propicias, había habido un cambio de gobierno, un cambio de partido en el gobierno, y había un movimiento social muy interesante de familiares de desaparecidos, que empujaron nuestra tarea. De modo que puedo asegurar que actuamos con plena libertad y con plena justicia”.
“También nos dimos cuenta de que buscar la verdad es complicado, porque hay que ir a lugares difíciles, complejos, donde ocurrieron hechos pavorosos, y entonces hay que buscar protección de las colectividades que habitan esos lugares para disminuir los riesgos de una investigación tan fuerte, tan profunda y entonces pensamos en la comisión de la Verdad, (como una entidad) ciudadana. A nosotros nos nombró el Congreso del Estado, pero fue a propuesta de los familiares de víctimas de la guerra sucia en Guerrero. Esa es una cosa importantísima para nosotros”.
En la entrevista, el ex presidente de la Comverdad cuenta cómo se llevaron a cabo los trabajos, las dificultades, y las estrategias.
“¿Qué hicimos como Comisión de la Verdad? Trabajamos dos años y medio, un poquito discretos, sin hacer declaraciones todos los días, sin buscar que ahí nos proyectaran para un puesto político, que a la próxima voy a ser diputado, que a la próxima voy a estarle buscando aquí, buscamos eso cuidarlo mucho, porque sabemos que esos procesos son conflictivos y hay intereses. Cuidamos eso, no meternos en asuntos de la política cotidiana, que luego son juegos de intereses. Por fortuna nos fue bien, las personas que participaron conmigo fueron gentes todos ellos muy respetados, gente muy valiosa y con una experiencia muy importante en temas de la guerra sucia, de modo que el resultado fue interesante. Nos valimos de una relación muy estrecha con organismos de la sociedad que se dedican al mismo tema, por ejemplo, con Artículo 19, una organización que no tiene vida política en México pero que sí tiene presencia en el mundo de los derechos humanos, y que para nosotros no significaba ligas o compromisos con otros sectores que pudieran tener injerencia en el asunto. Entonces, ¿qué hicimos? Trabajamos dos años y medio, hicimos más de 500 entrevistas en todo Guerrero, fuimos a las comunidades, estuvimos, vimos a las madres de los desaparecidos, a las hermanas, a los hermanos, a los amigos a los familiares de los desaparecidos, 500 y pico de entrevistas hicimos. Luego, al mismo tiempo cuando se contrató, porque tuvimos presupuesto del Congreso, a un grupo de especialistas en historia, la mayoría de ellos egresaros de la ENAH para que trabajaran en el AGN todos los antecedentes relacionados con la guerra sucia que tuvieran en el AGN. Un equipo muy disciplinado, muy discreto. Poca gente sabe que existió ese esquipo, una organización formal. Cuidamos que no hubiera protagonismo, que no se filtrara la información a la prensa, y por fortuna produjimos un informe final que fue acompañado de cuatro anexos. El informe final contiene nuestra visión: dijimos que se trató de que el Estado rompió el marco jurídico que nos rige, por eso le llamamos Guerra Sucia. Porque el Estado puede hacer la guerra cuando es necesario, está para defender los intereses de la colectividad. Incluso a veces debe hacer la guerra cuando sea víctima de alguna agresión extranjera. Ah, pero hacerla contra su propia población es otra cosa, y el Estado mexicano hizo la guerra contra su propia población, rompió el pacto constitucional que lo rige, no respetó las garantías individuales, no respetó los derechos humanos, decidió voluntariamente, deliberadamente hacer una guerra sin cuartel contra todo el que considerara su enemigo. Siguió la doctrina norteamericana de Seguridad nacional que habían aprendido muchos de ellos al irse a capacitad a la Escuela de las Américas, allá estuvieron muchos generales mexicanos, muchos militares. Siguió todo eso y produjo miles de desaparecidos en este país. Nosotros hicimos un tejido de todos los militares participantes en las operaciones y los entregamos al final. Están los cuatro informes en Internet, se pueden consultar. Pero las partes más complicadas fueron cuando dijimos quiénes fueron los militares que intervinieron en esas operaciones. Y ahí no se podía, no se valía hacerlas públicas porque se invalidaban como pruebas jurídicas”.
-¿Pero ahorita están públicas?
-Están públicas ya, porque nosotros después dijimos: no nos van a hacer caso, entonces vamos a hacerlas públicas, que lo sepa la sociedad, porque sí existieron los delincuentes de lesa humanidad en la Guerra Sucia.
-¿Cuáles fueron los obstáculos que encontraron?
-Durante el desarrollo de nuestro trabajo en los dos años y medio, como nos cuidamos bastante y fuimos discretos, y nos invitaban por ejemplo el gobernador a un acto público y no íbamos, porque procuramos no hacer propaganda porque no queríamos hacer campaña de nada, hubo pocos obstáculos. Sí nos invadieron una vez nuestras oficinas de Acapulco. Teníamos una modestísima oficina en el centro de Acapulco, teníamos otra en Chilpancingo. No fueron de grandes consecuencias.
“Lo que sí fue de gran consecuencia, es que cuando nosotros dijimos, les entregamos, para que el MP convirtiera en acción penal contra los que nosotros mencionábamos nuestra información, ya no lo hicieron. Ya fue una decisión política del estado no considerar el trabajo de la Comisión de la Verdad”.
-¿Cree que esos hechos que ustedes revisaron, se han repetido después?
-Sí, cómo no. Se repitieron en Ayotzinapa, ahí está la más horrible de todas las experiencias. Ayotzinapa es la primera desaparición forzada masiva de la historia de México. Desaparecieron a 43 personas, es horrible. Las desapariciones son normalmente a oscuras, ocultas, en el sigilo, en la clandestinidad, y esa fue una operación abierta, porque sabían que no les iba a pasar nada. Los culpables sabían que iban a ser impunes, se vuelven cínicos los perpetradores.
-Al final ¿se sienten satisfechos con lo que hicieron?
-Sí, muy contentos con la vida. Estoy muy orgulloso de haber participado en esa comisión. Después la Covaj (Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el caso Ayotzinapa), la que creó López Obrador, que ya fue un acto del Ejecutivo, no del Legislativo, ahí hay una diferencia importante, nosotros fuimos creados por el Legislativo, de modo que no teníamos liga personal con nadie, pero bueno, la Covaj hizo el favor de mencionar nuestros trabajos, de tomarnos en cuenta. Ellos sí trabajaron más, ellos sí tomaron en serio nuestro trabajo y me siento muy contento porque en muchos de sus documentos aparece: la Comisión de la Verdad de Guerrero hizo esto y aportó esto. La vida es muy generosa y retribuye, aunque nosotros teníamos más expectativas, nosotros queríamos ver enjuiciados a los culpables, los queríamos ver sentados en el banquillo de los acusados, porque son criminales de lesa humanidad. Y ahí andaban circulando por las calles, como tú y como yo, andaban ahí, pero ni modo. Nuestra expectativa era de 100 pero si fue menor, (de todas maneras) estoy muy contento.




