junio 5, 2026

¿Hay Toro?

ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /

Acapulco, 08 de mayo de 2026. En estos momentos, Morena debe estar afinando los detalles de lo que será la encuesta, o las encuestas, con las que se habrá de definir quién coordinará la Defensa de la 4T en el estado y, de paso, se convertirá en la candidata o el candidato a la gubernatura en 2027.

Dentro de los acomodos y los preparativos de quienes aspiran a ocupar dicho cargo, queda, sin embargo, una inquietud que atraviesa a los equipos y las áreas de trabajo de analistas periodísticos versados en temas electorales. ¿Habrá o no habrá Toro en la encuesta? Es decir, ¿se permitirá o no la inclusión del senador Félix Salgado Macedonio en los sondeos? ¿Podrá la gente pronunciarse por él, o simplemente no podrá?

El tema no es menor porque, a querer o no, hasta ahora en todas las encuestas que se han conocido -las buenas, las malas, las compradas, las pagadas, las interesadas, las que encargan los contrarios, las que encargan los afines-, el senador morenista aparece a la cabeza, y quien le sigue (a veces una persona, a veces otra) se mantiene a buena distancia en segundo lugar.

Por otro lado, ha sido claramente establecido que no se permitiría que Salgado Macedonio participe pues Morena habría reformado sus estatutos para que la prohibición de que la candidatura recaiga en un familiar de quien ejerce el mismo cargo (en este caso la gubernatura) se aplique en 2027 y no en 2030, como señala la Constitución.

¿Cómo, pues, zanjar estas dos circunstancias evidentemente opuestas?Algunos analistas políticos han empezado a estudiar las candidaturas sin incluir la de Félix Salgado, asumiendo que no se le permitirá competir por ser padre de la gobernadora.

Pero… ¿de veras no habrá Toro? En cualquier lugar del mundo, para cualquier partido, excluir a su carta más fuerte es como pegarse un balazo en el pie, incluso si el partido como tal está tan posicionado que ganaría con cualquier candidatura, pues no es lo mismo ganar con la carta más fuerte, que con una débil. Parece un contrasentido que mientras la ciudadanía se expresa a través de las encuestas en favor del senador, desde la dirigencia morenista se diga: sí, pero él no.

Por eso definir la candidatura en Guerrero se ha vuelto un asunto muy complejo. En lo interno, se entiende eso de prohibir el llamado “nepotismo electoral”, pero no se entiende que a fuerzas tenga que adelantarse a 2027 cuando ya está aprobado para 2030, salvo que fuera para cerrarle el paso a alguien con nombre y apellido.
Por otro lado, también juegan en la ecuación factores externos, como los amagos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por intervenir en la vida política de México, y la necesaria unidad nacional frente a estos intentos, ya que no es lo mismo contar con gobernadores o gobernadoras fuertes en sus territorios, que con gobernadoras o gobernadores débiles.

Los partidos aliados también entran al quite. ¿Irían juntos con quien postule Morena, o solo con su carta más fuerte? Si hubiera una candidatura débil, es posible que Verde y PT no logren suficientes votos. ¿Entonces, qué opción impulsarían? Si van separados los tres partidos, ¿quién se beneficia con esa división? Nadie, al parecer, porque todos pierden algo en la contienda.

Mientras esta discusión sigue, Félix Salgado se mueve a sus anchas. Tiene acercamientos con actores políticos -como el presidente del Verde, recientemente visto-, con la gente (no solo en Perritos Felices, sino en el recorrido que ya anunció para todo el estado), y deja claro, sin decir que quiere, que está dispuesto a participar.

Por eso en varios lados, incluidos los equipos de quienes aspiran a la postulación, se sigue reflexionando que, a pesar de todo, Salgado no está fuera. No se sabe cómo, pero ahí está.
Se ve, y también se siente.

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