septiembre 14, 2026

La oposición rumbo a la elección 2027: seleccionar candidaturas desde la desventaja

MARIELA DÍAZ SANDOVAL /

Acapulco, 14 de septiembre de 2025. El proceso electoral 2026-2027 dio inicio formal el 10 de septiembre, y la oposición llega en condiciones claramente desfavorables. La asimetría inicial es más que evidente. De los 17 estados en disputa, Morena gobierna 12; el PAN, tres; Movimiento Ciudadano (MC), uno, al igual que el PVEM. El PRI es la fuerza que no defenderá ninguna gubernatura, por lo que contenderá en condiciones bastante adversas. Es posible que Morena refrende en varias entidades, con altas probabilidades en Chihuahua, uno de sus principales bastiones del PAN. No obstante, en Campeche, MC podría sacar ventaja del desgaste del gobierno estatal.

En este escenario, el método de selección por el que opte cada partido será el primer paso para competir desde la desventaja. ¿Por qué es importante detenernos en ello? A partir de su elección será posible identificar el peso de las dirigencias nacionales y el nivel de fuerza que pueden ejercer y permitírseles a las estructuras estatales. En otras palabras, qué tanto dicha dirigencia está dispuesta a ceder frente a los grupos internos locales.

Los tres partidos enfrentan problemas distintos, además de poseer reglas que favorecen la concentración de poder en las dirigencias. El PAN tiene la mayor estructura electoral dentro de la oposición. Su método de selección es el más abierto, pues sus estatutos contemplan abrir sus candidaturas a la ciudadanía y que ésta participe en la selección. Sin embargo, la Comisión Permanente Nacional es el órgano encargado de definir, en última instancia, el método aplicable en cada entidad, con posibilidad de realizar designaciones directas. A pesar de que la dirigencia nacional anunció que partido competirá en solitario, en entidades como Nuevo León, Sonora, Zacatecas y Chihuahua, por mencionar algunos ejemplos, las estructuras locales están a favor de una alianza con el PRI.

Ahora bien, aunque el PRI conserva redes territoriales, es el partido que podría verse más favorecido con la posible coalición con el PAN. Uno de sus problemas es la centralización del poder en la dirigencia de Alejandro Moreno, la cual ha provocado rupturas que incluyen la salida de liderazgos prominentes del partido. Aunque sus estatutos contemplan diversos métodos de sección -incluida la consulta a la militancia-, las reformas estatutarias del 2020 otorgaron al Comité Ejecutivo Nacional facultades para aprobar, revisar o rechazar candidaturas.

MC ha evitado depender de alianzas; no obstante, su fortaleza está focalizada en ciertas entidades. Históricamente, el partido se ha caracterizado por la ausencia de una competencia interna efectiva. Las candidaturas a las gubernaturas deben ser evaluadas por la Comisión Nacional de Convenciones y Procesos Internos y ser elegidas por la Asamblea Electoral Nacional. En los hechos, Dante Delgado es el gran elector del partido, lo que implica la subordinación de los comités ejecutivos estatales. Además, MC ha utilizado la postulación de liderazgos externos como un recurso que funcional para la supervivencia del partido. 

La apertura del proceso de selección del PAN y la diversidad de procedimientos considerados por el PRI responden a una doble necesidad: dotar de legitimidad a sus procesos internos y atraer liderazgos competitivos frente al desgaste de sus propios cuadros. La incorporación de liderazgos externos de ha convertido, precisamente, en uno de los principales recursos de MC. Sin embargo, la apertura tiene límites, pues no va acompañada de una efectiva redistribución del poder de decisión. Así, frente a una desventaja inicial, el proceso mostrará qué tan efectiva será la participación de la ciudadanía, la militancia y los grupos locales en la definición de las candidaturas estatales. La centralización contendrá temporalmente las disputas, pero, en el largo plazo, puede debilitar su competitividad territorial.

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