León Trotsky, el hombre que miraba el sol de Coyoacán
Reflexiones de un obrero que lee
MARCO A. PAZ PALACIOS /
Acapulco, 27 de agosto de 2026. El 5 de enero de 1937, Frida Kahlo espera un barco en Tampico, Tamaulipas, en el que vienen León Trotsky y su esposa, Natalia Sedova. El general Lázaro Cárdenas le ha otorgado el asilo político.
Cuando Vladimir Ilich “Lenin” muere, José Stalin toma el poder absoluto, declara a Trotsky traidor y lo condena a muerte, pues lo considera una amenaza para su gobierno.
Antes de que México le conceda el asilo, Trotsky sufre diversos atentados. Es exiliado en varios países, pero lo expulsan por presiones de la Unión Soviética. Su vida se vuelve la de un apestado.
Trotsky, después de vivir un tiempo en la Casa Azul con Frida Kahlo y Diego Rivera, se muda a una casona en Coyoacán, en donde, el 25 de mayo de 1940, sufre un primer atentado encabezado por David Alfaro Siqueiros, conocido también como “El Coronelazo”, grado que alcanzó en su lucha internacionalista durante la Guerra Civil Española. Regresando al atentado, Trotsky sale ileso y Siqueiros es detenido y encarcelado.
El 20 de agosto de 1940, Jacques Monard se viste con su gabardina. Entre sus ropas lleva una pistola, una navaja y un piolet (pico de alpinista), y se dirige a la casa de Trotsky. Monard ya era conocido por los guardias, puesto que había enamorado a la secretaria de Trotsky, Sylvia Ageloff, y, con el pretexto de ir a verla, visitaba la casa.
Ese día pide a Trotsky que le revise un artículo político que estaba escribiendo. Trotsky acepta. Mientras lee el artículo, Monard se coloca a su espalda, saca el piolet y le asesta un tremendo golpe en la cabeza.
Trotsky lanza un grito de dolor. Su esposa, Natalia Sedova, y los guardias, al escucharlo, entran al despacho y luchan con el agresor. Trotsky queda gravemente herido. Él mismo pide que no lo maten y argumenta ante los guardias que su agresor debe hablar.
Lev Davidovich Bronstein, nombre real de León Trotsky, es llevado por la Cruz Verde a un hospital, donde lo atiende el afamado doctor Rubén Leñero. Pero la herida es mortal. Muere al día siguiente, el 21 de agosto de 1940. Así es como se extingue la vida del creador del Ejército Rojo y teórico comunista, León Trotsky.
Ramón Mercader del Río, de origen español y verdadero nombre del supuesto Jacques Monard, fue entrenado por la GPU, la policía política de la Unión Soviética, para tener otra identidad. Hablaba tres idiomas y asumió la identidad y todo lo necesario para convertirse en otra persona: Jacques Monard.
Es condenado a 20 años de cárcel, que en aquel entonces era la pena máxima en México, la cual termina cumpliendo en el llamado Palacio Negro de Lecumberri.
Ramón Mercader, al cumplir su condena y dejar el reclusorio, se dispone a abandonar México, pues es declarado persona “non grata”. Sale con visa checoslovaca vía La Habana. Vive un tiempo en la Unión Soviética, donde le otorgan la ciudadanía soviética y es nombrado y condecorado como “Héroe de la Unión Soviética”, que, cabe decir, era el más alto título otorgado por el Presídium del Sóviet Supremo de la Unión Soviética. Dicho galardón se instauró en la URSS en abril de 1934 y se otorgaba por hazañas heroicas al servicio del Estado y la sociedad soviética.
Posteriormente, se traslada a Cuba, donde pasa sus días como un hombre solitario y aislado, acompañado únicamente por sus perros. Muere de cáncer en 1978 y su cuerpo es trasladado a Moscú, donde está enterrado como un pedazo de historia.

Fuentes
Documental “El asesinato de Trotsky: un caso histórico.”
Libro “El hombre que amaba a los perros” de Leonardo Padura.




