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CITLALI CALIXTO JIMÉNEZ    /

 

 

Acapulco, 25 de diciembre de 2020.

El pasado martes 22 de diciembre, el canciller Marcelo Ebrard anunció la llegada del primer lote de vacunas contra el Covid-19 a nuestro país. El miércoles, arribó el primer lote con 3 mil dosis de vacunas contra el virus, y ayer, un día, que muchos consideran esperanzador, despertamos con la noticia de que ya se había aplicado la primera vacuna contra Covid-19 en México. Es innegable que estas noticias son una luz de esperanza después de un año tan oscuro, y es para muchos el principio del fin de la pandemia. Sin embargo, si un aprendizaje nos ha dejado este año es que debemos vivir un día a la vez. Si bien es imposible no alegrarse por la llegada de las vacunas, no debemos adelantarnos ni bajar la guardia.

Tras nueve meses del inicio de la cuarentena, los mexicanos han comenzado a salir a las calles en un intento por retomar su vida normal. En cualquier periódico se pueden encontrar fotos de aglomeraciones en centros comerciales, playas y en las grandes avenidas. Incluso han circulado noticias de desalojos de fiestas clandestinas con centenas de asistentes.

Las autoridades de cada estado han buscado nuevas medidas para controlar este nuevo aumento en los contagios. En el Estado de México y en la Ciudad de México, por ejemplo, se ha optado por regresar al semáforo rojo epidemiológico. La capital incluso está llevando a cabo restricciones como la suspensión de venta de juguetes en Walmart, así como la modalidad de entrega a domicilio en todos los locales de comida. En el caso de Acapulco se ha mantenido el semáforo amarillo, sin embargo, esta última semana ha recibido miles de turistas provenientes del EdoMex y la Ciudad de México. Para evitar contagios masivos el gobierno estatal ha optado por cancelar eventos, como la Gala Pirotécnica 2020, que como sabemos, para los acapulqueños, es un evento representativo de Año Nuevo en la zona costera.

Además de las medidas, diversos funcionarios públicos han dado mensajes para pedirle a la población que no salga de su casa. Uno de los discursos más poderosos es quizás el de la Jefa Fabiana, jefa de la División de Programas de Enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). «Se los digo de corazón, estamos al borde del colapso. Ya no hay espacio (…). Tú que tienes la opción, por favor, no salgas. Quédate en casa», escribió en su cuenta de Twitter, «los trabajadores de la salud también estamos agotados, pero es nuestro deber seguirlos cuidándolos. Estamos entregando nuestro máximo esfuerzo». No cabe duda que el hartazgo hacia el encierro es grande, pero el número de contagios es aún mayor y seguirá creciendo si no somos empáticos y responsables.

Si algo nos une como mexicanos en todos los estados a lo largo y ancho de la república es nuestro amor por las tradiciones y por la costumbre. Navidad es quizás la fiesta más grande a nivel mundial para celebrar con la familia y es posible que esta navidad sea diferente, que hoy falte alguien o que a los que aún están no podamos estrecharlos en nuestros brazos, pero esto pasará, nos volveremos a abrazar; estamos juntos y juntas en nuestros corazones.

Después de un año tan complicado, de incertidumbre, enfermedad y pérdidas, no hay nada más deseable que pasar las fiestas junto a las personas que amamos. Sin embargo, si el amor por nuestros familiares es grande, nuestra responsabilidad también deberá serlo. Lo que hagamos este 24, 25 y 31 de diciembre es fundamental para lo que venga en las siguientes semanas. Está en nosotros si decidimos celebrar o cuidar a quienes más queremos, evitando así que en los próximos años tengamos que pasar Navidad en una cena con sillas vacías.

 

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