septiembre 19, 2026

“No existe una ‘base social’ verdaderamente libre cuando la población actúa bajo coacción”: padre Filiberto

• El director del Centro de Derechos Humanos Minerva Bello advirtió que sería un error asumir que comunidades enteras forman parte del crimen organizado y pidió una Mesa Regional de Paz para Quechultenango, Mochitlán, Chilapa y la Montaña Baja

REDACCIÓN /

Chilpancingo, 18 de septiembre de 2026.– “No existe una ‘base social’ verdaderamente libre cuando la población actúa bajo coacción”, afirmó el sacerdote José Filiberto Velázquez Florencio, presidente del Centro de Derechos Humanos Minerva Bello, al responder a las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre los vínculos entre grupos criminales y sectores de la población en Guerrero.
Velázquez Florencio sostuvo que en territorios donde existen amenazas, pobreza, miedo y abandono institucional, la cercanía de la población con grupos delictivos no necesariamente significa respaldo o consentimiento.
“El reconocimiento de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre los vínculos entre grupos criminales y sectores de la población en Guerrero debe convertirse en acciones concretas. Pero sería un grave error concluir que comunidades enteras forman parte del crimen organizado”, escribió este viernes en su perfil de Facebook.
El sacerdote planteó la instalación urgente de una Mesa Regional de Paz y Recuperación del Territorio para Quechultenango, Mochitlán, Chilapa y la Montaña Baja, con participación de autoridades federales, estatales y municipales, víctimas, representantes comunitarios, iglesias, organizaciones civiles y observadores de derechos humanos.
Entre las medidas que propuso están proteger a familias amenazadas y desplazadas, diferenciar a la población sometida de quienes dirigen las estructuras criminales, investigar redes financieras y políticas, así como posibles complicidades institucionales.
También pidió crear mecanismos seguros y confidenciales de denuncia, impulsar programas de desarme y alternativas para jóvenes reclutados y garantizar presencia permanente del Estado mediante justicia, salud, educación, caminos y oportunidades, no sólo con operativos armados.
“La paz no consiste en abandonar las comunidades al crimen ni en tratarlas como territorio enemigo. Consiste en recuperar la libertad de sus habitantes, hacer justicia y reconstruir el tejido social”, señaló.
Velázquez Florencio remató que Quechultenango no debe ser visto únicamente como un territorio asociado a un grupo criminal, sino como una comunidad integrada por miles de personas con derechos.
“Al crimen se le debe combatir, pero a la población se le debe proteger”, concluyó.
La postura se da un día después de los hechos registrados en Quechultenango y Mochitlán, donde pobladores y fuerzas de seguridad protagonizaron momentos de tensión y una confrontación.
Este viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que Guerrero atraviesa una situación particular debido a que algunos grupos delictivos han establecido vínculos con sectores de la población y aseguró que el gobierno federal trabaja para reducir esa influencia mediante atención a las causas, presencia institucional y acciones de seguridad.

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