¿Por qué ciertas autonomías no son intocables? La renovación del Consejo General del INE y el “pecado original” del 2003
EN ESTADO CRÍTICO
MARIELA DÍAZ SANDOVAL / *
Acapulco, 8 de abril de 2026. El pasado 4 de abril concluyó el periodo de Claudia Zavala, Dania Ravel y Jaime Rivera en el Consejo General (CG) del Instituto Nacional Electoral (INE) por lo que, como en cada proceso de renovación, surgen las sospechas sobre la captura del órgano electoral. Partiendo de esta preocupación, es necesario preguntarnos por qué ciertas autonomías son menos intocables que otras. En otras palabras, ¿por qué el anuncio de la gobernadora del banco central provoca calma en los siempre “nerviosos” mercados, mientras que la renovación del CG del INE desata una batalla campal entre gobierno, partidos de oposición y el propio órgano electoral? Para responder a ambas preguntas es preciso considerar el diseño institucional y las esferas que regulan cada una de estás entidades, por lo que el contraste con el Banco de México (BANXICO) es sumamente útil para comprender la disputa en torno a sus autonomías.
En el caso del BANXICO, en el último año del gobierno de Carlos Salinas de Gortari se le otorgó autonomía para “amarrarle las manos” a la próxima administración. En el BANXICO, la autonomía surge como un blindaje legitimado por el carácter técnico de su Junta de Gobierno. Quien designa a los miembros de este órgano es el o la titular del Poder Ejecutivo, aunque con la aprobación del Senado. No obstante, su independencia no es cuestionada, por lo que gobiernos de izquierda y de derecha se comprometen incesantemente a velar por la estabilidad macroeconómica.
El caso del IFE/INE es distinto. Su autonomía fue producto de exigencias políticas y sociales a favor de la democratización. El momento catalizador fue la crisis de legitimidad posterior a la elección de 1988. A pesar de que los partidos políticos postularon a los consejeros, éstos se condujeron con autonomía, logrando imponer sanciones emblemáticas como los casos PEMEXGATE y Amigos de Fox. Empero, en 2003, el órgano electoral fue capturado por el PRI y el PAN, lo que dio lugar a la conformación de un CG por cuotas para asegurar la lealtad y subordinación partidista. De hecho, la elección de los consejeros es atribución de la Cámara de Diputados, siendo las fracciones parlamentarias las que proponen a las y los candidatos.
La captura de 2003 no fue error de cálculo, sino una manifestación del modelo de “partidos cartel” en donde éstos colonizan instituciones estatales para mantener privilegios. La prueba de fuego fue la elección de 2006, momento que evidenció la parcialidad y debilidad del órgano electoral para frenar violaciones a la ley como la “guerra sucia” contra el candidato de la oposición, Andrés Manuel López Obrador, y la intervención constante en el proceso electoral del en ese entonces presidente, Vicente Fox. Nuevamente la renovación del CG del 2008 se caracterizó por acuerdos cupulares, lo que se explica por la inercia de trayectoria inaugurada en 2003.
La autonomía del BANXICO es intocable no por convicción democrática, sino por miedo inmediato de los mercados (por el riesgo de una recesión o, en caso más grave, una crisis económica). El caso del INE muestra que la autonomía es una concesión política en constante disputa. El costo de captura del órgano electoral tiene implicaciones severas sobre la democratización, sin embargo, se manifiesta de forma lenta y difusa. Así, más que afirmar que estamos ante el inminente riesgo de captura de una institución inmaculada, lo que observamos es la manifestación de una tendencia que todos los partidos políticos desean mantener para asegurar sus privilegios. La pregunta con la que cierro es la siguiente: ¿la renovación del 2026 podría romper la trayectoria de un instituto que ha manifestado ser una extensión de los partidos políticos? La moneda está en el aire.




