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* “Muchas ciudades que han apostado al turismo han muerto de éxito”, dice la vicerrectora de la Universidad Complutense de Madrid

PAPILLON RUMBO   /

 

Acapulco, enero de 2020. La vicerrectora de la Universidad Complutense de Madrid, Rosa María de la Fuente Fernández, dijo que un pacto cívico y político es el modelo con el que el gobierno local podría trabajar en los problemas de violencia, desigualdad, sostenibilidad y corrupción que experimenta Acapulco.

En la conferencia Las Ciudades y la Ciencia Política, ofrecida este miércoles en el auditorio Norberto Bobbio del Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados (IIEPA) de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro), la académica expuso que cuanto más cosmopolita (de ciudadanos del mundo) es una urbe más desigualdad alcanza.

Dijo que no hay grandes diferencias en las problemáticas que registran las localidades internacionales de Europa, como Madrid, así como en América Latina, Acapulco, las cuales nacen de cuestiones como el desplazamiento de la población menos privilegiada por personas de estatus económico superior, los negocios, mobiliaria internacionalizada y turismo de impacto económico y ambiental que no beneficia a los habitantes.

“Hay muchísimos retos en todas las ciudades, los fundamentales son los de la desigualdad, gentrificación y la sostenibilidad en el contexto de la lucha contra el cambio climático”.

En entrevista mencionó que la alcaldesa Adela Román Ocampo y cualquier alcalde o alcaldesa deben tener la capacidad de escuchar y de seguir articulando redes con los movimientos y los actores sociales que son quienes sufren los efectos de la violencia, discriminación, la afectación del medio ambiente y corrupción.

De la Fuente Fernández, indicó que la tendencia hacia una política de movilidad y de vivienda con menor impacto ambiental y mayor capacidad de hacer la vida mejor para los ciudadanos es la referencia mundial para llegar a ser una ciudad consolidada.

“La estructura física de esta ciudad, de barrancos y cerros ocupados hace que aumenten los problemas de movilidad y sostenibilidad que sólo podrán resolverse entre todos los involucrados”.

Consideró que los patrones actuales, regionales y globales,  que son de beneficio para algunos, deben cambiarse para favorecer a todos, mediante una planificación bien legitimada con el apoyo de los sectores sociales.

Evidenció documentalmente que las administraciones conservadores con un tipo de gestión gerencial que ubica al funcionario inaccesible tras un cubículo y al gobernado presente sólo al asistir a la taquilla a pagar cuotas, sin comunicación entre ambos, no han conseguido la satisfacción de las necesidades específicas.

De las alcaldías con gobiernos progresistas que ha estudiado manifestó que en ellas los liderazgos son capaces de transformar los espacios, diversificar e innovar reglamentos.

Calificó que el consenso de grupos puede llevar a validar decisiones que van desde solicitudes de baños públicos, bebederos para perros callejeros y seguridad para mujeres, importantes todas para quienes las requieren.

Recomendó atraer un turismo sostenible que no arrase con la vida local    para mantener la fama amigable del puerto.

“Muchas ciudades que apostaron por ser ciudades turísticas han muerto de éxito, podemos ver lo que está pasando en Venecia donde hay problemas ecológicos resultado del turismo que han hecho incompatible la vida local con este negocio”.

Señaló que esta actividad económica de visitantes, restaurantes, bares, empresas, franquicias, hoteles e inmobiliarias de la que vive Acapulco, obliga a su gobierno a tener políticas que defiendan el desarrollo de la existencia cotidiana de sus ciudadanos y demande a los inversionistas promover el progreso comunitario y no destruir el entorno.

“Lo que se está intentando es limitar a estos empresarios, no es fácil chocar con la industria, pero si vemos la huella ecológica también se tiene que compensar con beneficios económicos”.

Consideró que el crecimiento demográfico no es alarmante sino que no exista una buena política de planeación urbana, de servicios, de gestión de riesgos naturales, vivienda y movilidad sin mediación de la corrupción para hacer posible la convivencia armónica de la población.

Recomendó llevar a cabo un trabajo muy riguroso de estudio e identificación de los problemas de corrupción y violencia en este territorio para reconocer que son complicaciones que persisten.

“Lo cotidiano de lo político no deja ver la solución, y la academia tiene la calma y la distancia para poder distinguir la complejidad de los asuntos presentes durante tantos años”.

Expresó que lo que la ciudad necesita es una política muy puntual y grandes pactos cívicos y políticos en los que haya una voluntad real de los participantes.

“Nadie individualmente puede hacer frente a problemas como la corrupción y la violencia, entonces tiene que haber alianzas con algunas figuras para avanzar  en las soluciones”.

Rosa María de la Fuente Fernández, anunció que su agenda incluye una entrevista con la presidenta municipal este para tratar temas de cooperación internacional en beneficio de la alcaldía.

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