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ROBERTO RAMÍREZ BRAVO   /

 

La próxima legislatura local estará controlada por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a partir de la inusitada votación que llevó a ganar a este partido 16 posiciones de mayoría y tres plurinominales.

La conformación del Poder Legislativo –todavía sujeta a posibles cambios, por las impugnaciones que están en curso- queda de la siguiente manera: la mayoría la tendrá Morena, con 19 diputados, y por tanto, tendrá las cabezas de las más importantes comisiones, como la de Gobierno, Finanzas, Puntos Constitucionales y otras, y la administración del Congreso.

Le sigue el PRI con 11 diputados, luego el PRD con 7, PT con 3, PVEM y PES, 2 cada uno, y PAN y MC con solo un diputado cada uno.

De este modo, antes de que comience el cambio verdadero, la regeneración nacional o la cuarta transformación, primero tendrá que darse una lucha intestina en Morena para definir algunos temas prioritarios derivados de la toma del poder: quién encabezará la poderosa comisión de Gobierno y quiénes las demás comisiones.

En Morena se reparten las posiciones tres grupos ya bastante bien definidos, pero en el Congreso solo operarán dos de ellos, y al parecer un agente externo. Los tres grupos son los encabezados por el ex dirigente estatal Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros; por el enlace nacional César Núñez Ramos, y por el secretario general Marcial Rodríguez Saldaña. Este último quedó excluido de la pugna en el Congreso al no conseguir ninguna candidatura y por tanto ninguna diputación.

Así que el jaloneo estará entre Núñez Ramos y Pablo Amílcar. Para presidir la Comisión de Gobierno, y por tanto la coordinación del Congreso, el más visible aspirante es precisamente Sandoval Ballesteros, quien tiene en su favor el ser hermano de la próxima secretaria de la Función Pública, Irma Sandoval Ballesteros y cuñado de John Ackerman, el intelectual más cercano a Andrés Manuel López Obrador. El antecedente de haber sido el primer candidato a gobernador de Morena y su segundo dirigente estatal, por supuesto que cuentan para esta posición.

Pero no es la única carta. Por parte del grupo de Núñez Ramos también hay prospectos. Uno de ellos es el originario de Coyuca de Benítez, Ossiel Pacheco Salas, quien ya ha tenido algún vínculo con el Congreso porque fue director de Comunicación Social en la legislatura pasada: otro es Arturo Martínez Núñez, sobrino de Núñez Ramos. Quizá en menor medida, pero también impulsados por el mismo grupo, están Mariana García Guillén, Zeferino Gómez Valdovinos y Marco Antonio Cabada Arias.

Todos ellos, además, tienen un denominador común que no se puede soslayar: el padrinazgo del ex gobernador Ángel Aguirre Rivero. El más cercano al ex mandatario es Cabada Arias, quien fue priista y prácticamente cargador de las maletas de Aguirre. Cuando este viró al PRD, Cabada lo siguió, y cuando salió del PRD, Cabada hizo lo mismo… y se fue a Morena. En la campaña, fue exhibido por utilizar la estructura electoral del partido –personas contratadas con sueldo, con fines de afiliación, que operaban bajo el mando de Núñez Ramos- para impulsar su precandidatura.

Mariana García Guillén, con raíces en Ometepec, fue colaboradora directa de Aguirre Rivero, directora del programa Guerrero Cumple, que había sido el pilar de la campaña aguirrista que lo llevó a la gubernatura. Zeferino Gómez también fue uno de los colaboradores consentidos del ex gobernador, subsecretario de Desarrollo Social y uno de sus operadores al interior de las corrientes del PRD. Quizá el más lejano al ex gobernador sea Ossiel Pacheco, periodista que creció en los diarios El Sur y La Jornada Guerrero, y su coincidencia con Aguirre sea solo el período en que laboró en el Congreso.

Alguien que sí fue colaborador aguirrista es Arturo Martínez Núñez, el sobrino de Núñez Ramos, que también se menciona como prospecto para presidir la Comisión de Gobierno, y que quizá sea el de mayor experiencia tras haber participado en cargos relevantes en los gobiernos perredistas de Zeferino Torreblanca Galindo, Ángel Aguirre Rivero y Graco Ramírez en Morelos.

Así que la mano del ex gobernador también ronda a la conformación de los órganos de gobierno del próximo Congreso. Este será el primer jaloneo que se va a dar en los próximos días por el control del Congreso, dentro de la fracción ganadora.

Por otra parte, un asunto que se está volviendo un problema morenista es que muchos de los nuevos candidatos carecen totalmente de experiencia legislativa, lo que les está llevando en estos momentos a buscar la contratación de asesores con experiencia, ya que enfrente tendrán pocos opositores, pero varios de ellos ya con el colmillo retorcido y, si no se aplican, pueden perder en el debate lo que ganaron en las urnas.

Y finalmente, un tema no menor espera a los morenistas: la disciplina interna, y la definición de su relación con el gobierno estatal. En Acapulco, los diputados que ganaron por este partido, encabezados por el senador electo, Félix Salgado Macedonio, dieron una conferencia de prensa donde tendieron la mano al gobernador Héctor Astudillo y le ofrecieron trato respetuoso y solidario. Pero más tarde, los mismos diputados, ahora encabezados por Pablo Amílcar Sandoval, dieron otra conferencia en Chilpancingo, para emplazar al mandatario a cambiar de rumbo sus políticas, y le advirtieron que no serán sus comparsas.

El Congreso, pues, será un buen escenario de una próxima batalla de Morena.

Acapulco, 11 de julio de 2018

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