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* Es “un absurdo” que la entrega-recepción tenga que realizarse hasta septiembre, dice la alcaldesa electa

* Ha tenido contacto ya con los próximos secretarios de Turismo, Función Pública, Cultura, y en los próximos días buscará reunirse con el de Hacienda y Seguridad Pública del próximo gobierno federal

* La relación con el gobernador Astudillo será “cordial, respetuosa, institucional”, expresa

* Con los regidores, prevé jaloneos, pero “voy a poner lo que esté en mis manos para que llevemos una relación cordial”

* Los ediles de Morena “tendrán que sujetarse a los lineamientos que Andrés Manuel (López Obrador) nos ha dado”, señala

 

ROBERTO RAMÍREZ BRAVO   /

 

Acapulco, 09 de julio de 2018. Falta un día para que la presidenta municipal electa, Adela Román Ocampo, se reúna con el actual alcalde Evodio Velázquez Aguirre para empezar a organizar el proceso de entrega recepción, que por ley debe efectuarse en los primeros días de septiembre, mes en que asume el próximo gobierno.

“Se me hace un absurdo, pero así lo establece la ley”, dice de entrada. “Pero vamos a platicar con el presidente Evodio para ver algunas áreas que podamos estar analizando, porque hay áreas muy delicadas”, precisa.

Este martes a las 12 del día se espera que se dé el primer encuentro entre ambos para que representantes del actual gobierno empiecen a mostrar al que entrará en septiembre, el estado en que se encuentra el municipio en sus distintas áreas.

Es parte del proceso que vive en estos momentos, no solo con respecto a lo municipal, sino con todos los ámbitos. Por ejemplo, Román Ocampo ya se entrevistó con el gobernador Héctor Astudillo Flores, se reunirá por la mañana del martes con cónsules, y en los próximos días viajará a la Ciudad de México para entrevistarse con integrantes del gabinete anunciado por el próximo presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Ya ha tenido contacto, dijo, con los próximos secretarios de Turismo, Función Pública, Cultura, y en los próximos días buscará reunirse con los próximos titulares de Hacienda, Seguridad Pública y Sagarpa.

“Me llamó Torruco (Miguel, próximo secretario de Turismo) para decirme que contemos con todo su apoyo”, y con la próxima secretaria de Cultura, Alejandra Fraustro “tenemos proyectos”, dice.

Román Ocampo atiende, en un espacio de su apretada agenda, a un vasto conglomerado, que lo mismo se compone de actores políticos como de colonos, deportistas, sindicalistas, empresarios, gente que la apoyó en su campaña o gente que tiene alguna propuesta para cuando comience el próximo gobierno. En medio de esa febril actividad –que le ha dejado como efecto visible un desgaste de su garganta-, acepta la entrevista.

Con la administración del gobernador Astudillo, dice, habrá una relación “cordial, respetuosa, institucional”. La campaña ya pasó, explica, y si hay inconformidades, si hay que pelear en tribunales, si hubo anomalías, lo que haya pasado, “quien se sienta con derecho de ejercer su derecho, tendrá que hacerlo”.

Sin embargo, a la hora de gobernar, “yo creo que siempre es importante que haya una relación cordial entre las tres instancias de gobierno. A mí me tocará trabajar os tres años con el actual gobernador y con el presidente electo de México. Entonces creo que le puede ir muy bien a Acapulco si llevamos una relación cordial, respetuosa, institucional, nada que vaya más allá de lo que no debiera existir, sino que Acapulco requiere que sus autoridades se guíen por los intereses colectivos, de la colectividad, y eso estoy priorizando”.

Desde luego, acota, “hay cuestiones en las cuales no puedes coincidir, pero se tiene que buscar y formar las coincidencias, porque Acapulco va más allá de las preferencias electorales, de las preferencias ideológicas”.

Recordó que en Acapulco hay problemas “por donde le busques”, como la deuda de más de 500 millones con el Issspeg, y “me preocupan los servicios públicos, las finanzas, la seguridad. Tengo que ver de qué manera vamos a resolver los problemas restantes. Ahora queremos soluciones, y en eso estamos”.

-Pablo Amílcar Sandoval, que ahora ya es diputado y se perfila como coordinador del próximo Congreso, ha pedido al gobernador Astudillo que replantee sus políticas y le ha advertido que no será comparsa de su gobierno, ¿cómo ve usted esta postura?

-Que cada quien tiene que jugar su papel. El Congreso representa la soberanía del pueblo, y ahí es donde se definen las leyes, los reglamentos. El gobernador en el poder que le toca desempeñarse, él sabe lo que tiene que hacer de acuerdo a lo que la ley le mandata, y no debe estar nada ni nadie por encima de la ley. Con la ley todo. Entonces lo que dice Amílcar es que el gobernador cambie sus políticas, el gobernador sabe lo que tiene que hacer, y si hace cosas indebidas, el Congreso tiene funciones importantes para obligar al titular del Ejecutivo a que encauce el camino.

-¿Cómo va a ser su relación con el Cabildo que la acompañará?

-Vamos a tener mayoría nosotros (los de Morena), pero me tengo que sentar a platicar con todos los ediles de todos los partidos políticos, no nada más con los ediles de la expresión política que me lleva a la presidencia. Vamos a platicar con PRI, Frente, PAN, PT, etcétera.

-¿Visualiza una relación cordial, o un estira y afloja?

-Pienso que no va a ser tan fácil, pero yo voy a poner todo lo que esté en mis manos, todo lo que esté de mi parte para que llevemos una relación de cordialidad, de legalidad, les vamos a plantear que no puede haber sueldos elevados, les tenemos que plantear a los ediles que las obras serán del ayuntamiento, no de los ediles, entonces son muchas cosas que se le van a plantear. Andrés Manuel lo dijo cuando vino.

-Por ejemplo, esos temas de alguna manera son difíciles, porque los propios regidores tendrán que aprobar algo que no los beneficie, ¿habrá jaloneos?

-Puede haber jaloneos, ahí es donde vamos a hacer el trabajo político de diplomacia que tengamos que hacerlo. Yo estoy segura que los ediles de Morena tendrán que sujetarse a los lineamientos que nos ha dado Andrés Manuel, el líder político nacional, que dice: no puede haber sueldos elevados con un pueblo pobre. No ediles constructores, que se ha dado mucho esta situación. Son muchas cosas que vamos a ir planteando con los compañeros de una manera respetuosa, atenta. Aquí no se trata de imponer nada, pero si atendiendo al interés de la colectividad, hay resistencia, será la sociedad la que intervenga.

-¿Ya habló con ellos?

-Con algunos, con los de Morena hemos estado en contacto. Con los demás partidos no lo he hecho porque no ha habido oportunidad. He estado saliendo fuera de la ciudad, pero yo espero en los próximos días irme reuniendo poco a poco con ellos, porque también hay una agenda un poquito cargada de otros actores políticos que me están buscando.

A las 4 de la tarde, una hora después de lo previsto, Adela Román tiene que interrumpir sus audiencias, y todavía hay varias personas esperando turno. Sale de su oficina y les explica que no es posible continuar por este día, aunque lo intentó, pero debe llegar a una comida a la que ya va retrasada. Se pone la mano en el pecho, a la altura de donde se supone que está el corazón y se disculpa. La gente acepta. Se acabó el tiempo por hoy. Esto, en verdad, apenas está comenzando.

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