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MIGUEL ÁNGEL ARRIETA MARTÍNEZ   /

 

Acapulco, 02 de diciembre de 2019

Aunque la clase política local no interpretó la presencia del politólogo Leonardo Morlino como señal para identificar el nuevo modelo de universidad pública operado en Guerrero, la entrega del Doctorado Honoris Causa por parte de la Uagro al especialista en ciencia política, abre espacios de análisis sobre la dimensión del papel filosófico-político-cultural que debe ocupar la máxima casa de estudios en el proceso de reconstrucción institucional aplicado por la denominada Cuarta Transformación.

Después de un periodo de renovación al que ha estado sujeta desde hace seis años, la Uagro se localiza sobre una inercia alejada de los contenidos doctrinarios que la colocaron durante poco más de dos décadas como una universidad sin definición programática que la hacían objeto de desdén por académicos nacionales y organizaciones universitarias.

La entrega del Doctorado Honoris Causa al reconocido italiano estudioso de tendencias y conductas democráticas mundiales, viste a la Uagro de una personalidad educativa con efectos de corto y mediano plazo en lo que se refiere a instalarse como filtro de procesos electorales y reformas institucionales.

Las posibilidades de la Uagro para que partidos y políticos reformadores examinen el potencial plurifuncional derivado de convertir a la universidad en garante de atualizaciones, están sobre la mesa.

De acuerdo a las teorías del propio Leonardo Morlino, las generaciones venideras ya no serán objeto fácil de la seducción discursiva, particularmente después de vivir una etapa de transición con caída de expectativas.

El éxito de las campañas electorales radicará en las propuestas de desarrollo viables y sustentables decantadas desde universidades.

Leonardo Morlino es profesor emérito del ciencias políticas en la Universidad LUISS “Guido Carli”, en Roma, Italia. Fue el primer presidente italiano de la Asociación Internacional de Ciencias Políticas desde 2009 hasta 2012 y antes de ser profesor en LUISS, fue profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Florencia, Italia desde 1971 hasta 2006. También se desempeñó también como Vicerector de Investigación de la Universidad LUISS “Guido Carli” de 2012 a 2018.

Ha sido profesor visitante en la Universidad de Stanford, Palo Alto, California; del Institut d’Etudes Politiques de París, Francia y del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales de Madrid, España; del Instituto Juan March, también Madrid y de la Universidad de Nueva York  y miembro del Nuffield College, en la Universidad de Oxford, Inglaterra, entre otras.

Ha escrito numerosos libros sobre los cambios de regímenes políticos, procesos de democratización y la calidad de la democracia en diferentes países.

De ahí que su encuentro con el Consejo Universitario de la Uagro, en sesión encabezada por el rector Javier Saldaña Almazán y el Gobernador Héctor Astudillo Flores como testigo de honor, guarde un significado con el nuevo modelo de universidad observado en Guerrero.

Por lo pronto, lo que queda de la presencia de Morlino ante miles de jóvenes universitarios, es que el dilema de la Uagro no radica en el control presupuestal para operar políticamente a la institución, sino en la reinvención de su vinculación con esa sociedad vigilante que se ha impuesto en los últimos años, y en evolucionar los instrumentos de formación profesional que la han posicionado entre las universidades con mayor número de investigadores y académicos reconocidos.

De hecho, el nuevo modelo de desarrollo de la Uagro permitió desterrar el concepto de universidad partidizada; si la Uagro no hubiera recompuesto el sentido de arena política que prevaleció en su interior durante un prolongado periodo de treinta años, Guerrero continuaría con una institución dominada por liderazgos partidistas para los que la academia era cosa secundaria.

Por lo pronto, Leonardo Morlino le dejo tarea a los políticos guerrerenses; tres días antes de llegar a Acapulco señaló que desde la década de los noventas México se encuentra con una democracia sin Estado: “México se encontraba en un camino a la democracia desde el 2000, sin embargo, en 2011 se estancó en una crisis sin consolidación de la democracia. Hay un límite muy fuerte a la independencia judicial, hay problemas en la manera en que se desarrolla el proceso civil. Hay crimen organizado, violencia y corrupción, además, las organizaciones de derechos humanos son limitadas en su actividad. En suma, hay un gobierno inefectivo”.

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