noviembre 5, 2026

Con Morena persisten redes entre Estado y crimen organizado; no han sido desmanteladas: Guillermo Trejo

• El investigador de Notre Dame cuestionó la negación de las desapariciones desde el poder y advirtió que las complicidades criminales pueden reconfigurarse sin desaparecer

• En conferencia por el aniversario de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, alertó sobre los riesgos para periodistas, sacerdotes y defensores de derechos humanos en Guerrero

MARISOL WENCES MINA /

Acapulco,  5 de noviembre de 2026.- Durante los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum no se ha producido un desmantelamiento sistemático de las redes de complicidad entre integrantes del Estado y el crimen organizado, advirtió el investigador de la Universidad de Notre Dame, Guillermo Trejo, quien también cuestionó la negación de las desapariciones desde el poder.

Durante la conferencia “¿Cómo construir paz en contextos de macrocriminalidad?”, realizada el miércoles 4 de noviembre en el auditorio de la Facultad de Derecho de Acapulco, el especialista respondió a una pregunta sobre la reconfiguración de las llamadas zonas grises de la criminalidad durante las administraciones de Morena.

“Prácticamente todos los partidos políticos han gobernado en México”, señaló, antes de precisar: “Obviamente uno ve diferencias, pero no ve el desmantelamiento más sistemático de estas estructuras”.

Advirtió que, sin investigaciones ni reformas institucionales, pueden surgir nuevas redes de complicidad que sustituyan a las anteriores, mientras persiste la impunidad.

También cuestionó la actitud de los gobiernos frente a las desapariciones, al señalar que existe una “especie de negación” de su gravedad, incluso en el discurso gubernamental.

Trejo explicó que la “zona gris de la criminalidad” es la intersección entre organizaciones delictivas y determinados sectores del Estado, incluidos integrantes de las policías, fuerzas armadas y servicios de inteligencia.

“Hay partes del Estado que no están coludidas, pero hay partes que sí están coludidas”, aclaró.

“La concepción del crimen organizado es el crimen cuando se estructura de la mano del Estado”, sostuvo.

Explicó que la estrategia de capturar dirigentes criminales, impulsada desde el gobierno de Felipe Calderón, provocó la fragmentación de los cárteles y multiplicó las disputas territoriales.

“Se decapita la estructura y pasamos de una a tres”, ejemplificó. Según sus cifras, México pasó de cinco grandes cárteles en 2006 a más de 450 organizaciones criminales.

El investigador también advirtió sobre los riesgos que enfrentan periodistas, sacerdotes, defensores del territorio y pequeños empresarios.

Señaló que México se ha convertido en uno de los países más letales para ejercer el periodismo y que las principales víctimas no son necesariamente corresponsales de medios internacionales o periodistas de las capitales, sino quienes trabajan en pequeñas ciudades y comunidades.

Mencionó particularmente a periodistas de la Sierra, Tierra Caliente y la Montaña Baja de Guerrero, así como a sacerdotes de parroquias ubicadas en regiones afectadas por la violencia criminal.

Para enfrentar la macrocriminalidad propuso investigar las redes políticas, militares, policiales, empresariales y financieras que sostienen a las organizaciones delictivas.

Como ejemplo presentó el caso de Guatemala, donde la cooperación internacional permitió desmantelar 70 estructuras criminales complejas y contribuir a reducir los homicidios.

La actividad se realizó en el marco del aniversario de la asociación Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos, presidida por Emma Mora Liberato, egresada de la Maestría en Estudios de Violencias y Gestión de Conflictos de la Facultad de Derecho.

“Queremos crear la conciencia en los jóvenes”, expresó Mora, quien reprochó la falta de atención de algunos estudiantes y recordó que las familias buscadoras también están cansadas, pero continúan trabajando para encontrar a sus seres queridos.

El encuentro fue moderado por el investigador Gabino Solano Ramírez y contó con la participación de un representante de Cáritas, organización de la Iglesia católica vinculada con labores de acompañamiento social y martes buscadoras integrantes de Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos.

El representante de Cáritas planteó la necesidad de reconstruir el tejido social y fortalecer la formación de las instituciones encargadas de procurar justicia.

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