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* Pilar Vargas y Ana Parra narran su aventura de transformar la maracuyá y el chilate en un producto que va de Xaltianguis al mercado abierto

SANTIAGO HERRERA   /

 

Acapulco, 15 de noviembre de 2017. María del Pilar Vargas Ocelotl, comercializa productos derivados de la fruta Maracuyá, en alianza con otras cinco mujeres, todas pertenecientes al poblado de Xaltianguis.

En entrevista, relató cómo empezó todo: “había un sacerdote, el padre Miguel, que él anda en todos lados buscando cosas diferentes y traerlas al pueblo para que se transformaran, entonces él empezó a traer la fruta de maracuyá, pero nada más la utilizaban para agua, entonces empezó a sacar diferentes usos de la maracuyá: primero el cultivo, después ya tenemos la fruta, después se empezó a buscar otras formas de poder transformarla y que pudiese ser consumida por las personas”.

Agregó que fue hace 10 años cuando comenzaron con lo del cultivo de la fruta, y que como grupo y sociedad cooperativa hace siete años.

“Las vecinas ahí de la misma calle somos las que nos organizamos y decidimos sacar adelante este proyecto; a veces es difícil, hay que tocar puertas y a veces no siempre se abren, o dar la mochada o tener contactos, a veces es difícil”, dijo.

Señaló que ese tocar puertas, los llevó con una persona que dijo ser de la Secretaría del Trabajo, quien les comenzó a pedir dinero con el pretexto de que su proyecto sería apoyado después, pero que “fue puro cuento, porque esa persona ni la conocían en la Secretaría del Trabajo”.

Vargas Ocelotl refirió que fue hasta que se acercaron al Instituto Nacional de Economía Social que les dieron apoyo que consistió en equipo “que fue la estufa de tres parrillas industriales, las ollas, la licuadora industrial y empezamos con productos como la mermelada , el mole y el licor, ya después sacamos el mole, las salsas y la mermelada con estevia”.

-¿Qué le produce ver ya su producto comercializado?

-Satisfacción, tristeza, porque hay grupos que sí estamos trabajando y a veces no nos abren las puertas, tenemos que estar o ya sea la mochada o ya sea que andemos ahí buscando gente, llevándole gente a los políticos y es triste ver que líderes que bajan proyectos se reparten la lana y ahí se queda.

“Ha significado mucho trabajo, porque como es un pueblo, son diferente las mentalidades de que nada más la mujer al hogar, tú no puedes salir, a qué vas a la calle, pero también es una satisfacción para ellas como mujeres”, señaló.

Foto Santiago Herrera.

Otra de las productoras es Ana Parra Chávez, quien comercializa productos como chilate y otros derivados del cacao.

“Nuestra idea surgió porque de allá es originario lo que es el chilate, entonces entre varias mujeres estamos tratando de darle el valor agregado y más que nada para dar a conocer lo que es el cacao blanco, ya que el cacao blanco solo se cultiva en lo que es todo Ayutla y toda la sierra, entonces también apoyar a los productores, comparándoles materia prima”, indicó.

Parra Chávez abundó en que lleva alrededor de año y medio tras la creación formal de los productos, los cuales ya cuentan con un código de barras, marca y análisis nutrimental.

Explicó que la idea de hacer productos derivados del cacao, envasados, surge debido a que su abuela y su mamá vendían el chilate en bolsas de plástico, pero que “ahora ya lo transformamos, ya tenemos la marca registrada”.

 “Nos da una gran satisfacción, un orgullo apoyar a nuestra propia gente que es de allá de la Costa Chica, apoyarnos mutuamente”, dijo.

Las productoras estuvieron vendiendo sus productos en el hotel Emporio, dentro del Primer Congreso Internacional en Innovación, Competitividad y Sustentabilidad, organizado por la Universidad Autónoma de Guerrero.

Los productos también pueden adquirir en restaurantes 100 por Ciento Natural y la tienda Orgullo Guerrero, ubicada en la avenida Costera Miguel Alemán, cerca del hotel Las Torres Gemelas.

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