Yoshio Ávila en su laberinto
ROBERTO RAMÍREZ BRAVO /
Acapulco, 08 de julio de 2026.
Hay que dejarlo claro desde el principio: Yoshio Yván Ávila González, coloquialmente identificado como Yoshio Ávila, es un personaje de la política acapulqueña con capital político propio.
Esta precisión no es menor, porque su caso es atípico en la política local. Desde muy joven se le vio como un prospecto de largo alcance. Licenciado en Ciencias Políticas por el ITAM, actualmente con una maestría en Gobernanza y Políticas Públicas por la George Washington University, a Yoshio Ávila se le veía en 2015 como representante de la nueva generación de priistas (militaba en el PRI en esas fechas), y uno de los consentidos por el entonces gobernador Héctor Astudillo Flores, pero algo pasó y en ese año participó en el proceso interno del tricolor por la candidatura a una diputación, y aunque, según dijo entonces, ganó, la candidatura fue para otra persona.
En 2018, todavía en el PRI, intentó volver a participar, y esta vez la dirigencia tricolor le cerró el paso y ni siquiera lo dejó registrarse, pero esta ocasión Yoshio no se cruzó de brazos: denunció la maniobra, renunció públicamente al PRI y se incorporó a Morena con un nutrido número de simpatizantes. Fue recibido con el cargo de Coordinador de Jóvenes Juntos Haremos Historia.
Durante su militancia en Morena, fue cobijado por personajes de la cúpula nacional, particularmente el ex senador Rabidranath Salazar y el actual senador Augusto López Hernández, ex secretario de Gobernación. En la siguiente elección, de 2021, intentó volver a participar, pero Morena cerró sus puertas y definió que aplicaría género mujer para la candidatura, y quedó fuera. En 2024, otra vez buscó ser candidato de Morena, pero este partido le dio la candidatura a Abelina López, quien se estaría reeligiendo. Yoshio participó en el proceso, pero cuando le informaron que quedaría fuera, la dirigencia nacional le ofreció la candidatura para una diputación federal a cambio. Yoshio, según las fuentes consultadas, habría aceptado, pero en el último momento esa candidatura fue para Javier Taja, que recién llegaba del PRI, y a Ávila le ofrecieron una diputación plurinominal pero en una lejana posición, que él ya no aceptó.
Fue así como viró a Movimiento Ciudadano y se hizo candidato de este partido, por el que finalmente perdió la elección. Hay que decir que, desde siempre, Yoshio Ávila ha hecho campañas multitudinarias, lo que generó sospechas en quienes no pueden creer que un muchacho recién ingresado en la política llene canchas y salones. Pero así ha sido.
Después de la elección, y cuando MC lo consideraba -según palabras de Dante Delgado- su “adhesión más importante”, Yoshio Ávila empezó a dejarse ver con Esthela Damián Peralta. Ella, su vez, había militado en MC, partido por el cual fue diputada, pero estaba en Morena desde que fue secretaria particular de la entonces jefa de Gobierno y ahora presidenta Claudia Sheinbaum. Esto salió a relucir en días recientes entre Esthela Damián y Yoshio Ávila, al conocerse una ruptura entre ambos.
La fractura se debió, según versiones del equipo y parcialmente de ella, a que naturalmente Yoshio quería su apoyo para competir por la candidatura de Acapulco a través de Morena, y Esthela primero dijo que sí, pero luego decidió apoyar a Loyd Walton (o a Javier Taja, dicen otros). En una entrevista, Damián Peralta dijo que lo mejor es que caminen cada uno por su lado, pues ella no puede garantizarle la candidatura, aun si gana la coordinación de los comités de defensa; y Yoshio, por su parte, le recordó en otra entrevista, que él fue el primero en apoyarla cuando nadie la conocía en Guerrero, y desmintió que le haya pedido una candidatura.
El punto es que en estos momentos Yoshio Ávila continúa moviéndose, haciendo reuniones, aglutinando capital político, pero ya no se sabe qué partido podría arroparlo. Es difícil que sea Morena, como él quiere, porque justamente en la elección pasada se fue a competir contra este partido desde MC. Es difícil que sea MC porque de ahí se acaba de retirar; tal vez el PRD, que requiere tener candidaturas competitivas para refrendar su presencia, o alguno de los dos nuevos partidos, que aún no tienen ni siquiera definido el nombre con el que van a competir.
Lo cierto es que, si no es a través de Morena, en cualquier partido por el que compita, lo único que pasará es que Yoshio le llevará su capital político, le dará votos para que el partido consolide, obtenga o mantenga su registro definitivo, pero él, en lo personal, difícilmente podrá ganar.




